2 de junio 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya está tomando el centro absoluto de la escena, en junio, el nuevo intento para que la Argentina y los poseedores de títulos de su deuda externa produzcan un choque más, y ver si de algún tipo de «big bang» aparece cierto universo más ordenado. Resultará instancia clave del año, será tema de gran calibre para imaginar el camino de la tendencia en los mercados. Todo lo que haya sucedido hasta los días previos no tendrá demasiado valor práctico. De lo que surja de esos encuentros se teñirá el gráfico siguiente. Y seguramente que irán corriendo ríos de tinta, con declaraciones de todo origen y categoría de opinantes, de una y otra parte. Nada podrá quedar como era entonces, deberá originarse algún marcado golpe de mercados que posean relación con activos argentinos. Y de qué modo seguirán las relaciones, en caso de estar otra vez muy separadas las apetencias del deudor y sus acreedores, es materia que nos intriga sobremanera. Y hasta de qué modo actuará el hecho compulsivo, sobre los que son acreedores de carteras locales, es otro asunto que nos coloca en estado de alerta amarillo. Entre otras cuestiones, más allá de las periodísticas, como actuales aportantes, a una AFJP y hartos de presenciar que las llenen de activos de muy dudosa calidad: con los administradores haciendo de cuenta, que los capitales les pertenecen. Tenemos en la mira esa aventura de empresa de energía estatal, donde habrá carradas de acciones yendo en dirección a las carteras institucionales y ahora también la posibilidad de abrochar propuestas con las condiciones que quieren imponer unilateralmente. ¿No sería buena hora para que los fondos pensión realicen las debidas consultas a sus adherentes, antes de aplicarles ciertos activos que tienen todo el perfil de ser un lastre? Porque estamos seguros de que, a título individual, la mayoría de la gente no hubiera adquirido de aquellos bonos argentinos que debieron asumir como silenciosos aportantes a la jubilación privada. Sucede que esos aportes no se ven como si fuera dinero propio, están allí, se los deja a expensas de lo que otros decidan; y esos otros movilizan los fondos con el divertido entusiasmo, de lo que es de terceros.



Pero, volviendo a la Bolsa, junio resultará un mes con «sucundún» del fuerte, hay derivaciones que no pueden dejar efectos muertos, ni indiferentes. El Merval deberá recibir más combustible para poder defenderse, saliendo de las zonas del valle más profundo. Y para que tal sustento aparezca, las condiciones tendrían que alinearse de la manera apropiada. Es un círculo virtuoso al que no se puede eludir, solamente se le pueden hacer fintas por ciertos cortos lapsos. Después, la realidad aflora, y lo que se precisa es componer los suministros y proceder a la última gran limpieza de los pisos. Saber desde qué nivel hay que afirmarse es ganar la mitad de la batalla para consolidar una reacción.


Dejá tu comentario

Te puede interesar