Cupones bursátiles
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Si fue útil la contracción para momentos tan peligrosos no está en discusión. La prueba es que una plaza que se iba directo a la rejilla, hasta tocar 639 puntos de mínima y rebasando cualquier pronóstico bajista, terminó el mes en los 952 puntos. Ergo, resultó útil esa resta de órdenes, porque, al no existir demanda potente, los vendedores decidieron apaciguarse y no romper límites que llevaban a un desastre. El asunto es qué se precisa para retornar a una senda positiva que convenza y no sea solamente una tregua para volver a más de lo mismo. Y diríamos que falta el cambio de las expectativas racionales, ver que el contexto país se encamina por la senda que debe, que los entuertos se van arreglando con sensatez, que los empresarios, los inversores, los banqueros, los hacedores de la economía -más allá del agrocrean en una tendencia de cambio de fondo en la Nación.
El primer gran paso puede ser el arreglo de la deuda, lo que habilitaría contar con crédito externo y local. Pero más valioso que el propio capital es que exista el convencimiento de una tapa más venturosa. Y es por eso que en junio se concentran expectativas, lógicas, para ver si es posible que el capital del riesgo puro -que, para nuestro medio, es como vivir en un polvorín-tiene el incentivo que lo haga volver al circuito de la Bolsa. No se puede negar que el grueso no está, las estadísticas son terminantes. Pero, muchas veces, una señal clave lo hace volver todo junto, y hasta no puede descartarse un «boom» de la nada actual. Si hay razón.



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