8 de junio 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Resaltando la supuesta escasa inflación minoritaria del mes, pero sin prestarle demasiada importancia a la más alta -mayorista y que es prenuncio de presiones sobre la otra, apareció otro dato de la economía. Que dista mucho de esa sensación térmica de la gente, que observa en los cambios de precios un ritmo que le come los dineros a una velocidad bastante superior, de la que se menciona para el correr de estos cinco meses. Tampoco se recuerda demasiado el modo en que Economía se apoderó del INDEC, un dato que no es menor en tren de poder tener dudas razonables acerca de ciertas estadísticas que se dispersan. Pero, toda la sensación es que si reaparece la inflación de modo ya imposible de maquillar, nos tomará tan indefensos como los demás temas que estallaron. Acaso se hable de alguna «crisis inflacionaria», para estar a la par con la energética. O bien, recurriendo al viejo camelo de hablar de una « crisis de crecimiento». Ojalá que este letal flanco erosionante no resurja, porque más allá de querer combatirlo en el estilo actual o tejer alguna línea conspirativa de los que aumentan los precios, no habrá mucho más por hacer. Notar los tironeos a lo largo del país, reclamando aumentos salariales, que es probable que terminen en concesiones oficiales, solamente aumentan esa luz amarilla que, por ahora, parece no merecer atención: ni siquiera de los opositores.



Este asunto podría estar asomando nítido en el segundo semestre, originando otro cambio radical en las expectativas y en las actitudes empresarias y ciudadanas. Con sus directos efectos, también sobre los mercados.Ahora expuestos a lo que vaya sucediendo con la propuesta unilateral para los acreedores, y todo ese tufillo a «conspiraciones» que se han querido instalar en la sociedad: un manto bien amplio para que todo aquello que los gobernantes son incapaces de resolver, quede en la cuenta de quienes «conspiran» para hacerlo fracasar y saboteando sus soluciones. Ese tufillo, ese siempre nebuloso frente político que oficialmente se encargan de alentar, resulta otra pesada carga para mercados que buscan ver un poco más claro. Así, los primeros momentos de junio no han resultado alentadores para imaginar que lo anterior, varía de curso. El Merval ha seguido con su flamear sin ton ni son, apoyado por la reducida base de órdenes que está anclada en lo mediocre. Ciertamente, no se le puede pedir más a la tendencia, ya que si se le ocurre jugar al «adelanto» no apostaríamos porque ello traiga consigo una reversión positiva. Casi es mucho mejor que viva del presente, del día por día, del «trading» que se mueve muy cortito. Porque si hay que descubrir a qué cuestiones adelantarse, sería complicado hallarle la veta favorable. No se logran sembrar otras cosas que vientos y más vientos.Y ya se sabe que se recoge, al tiempo de cosechar...


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