ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

16 de junio 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Ultimamente han habido nuevas muestras en el mundo, tan resonantes como Enron y Parmalat, que reviven aquella antológica quiebra de Rolls Royce y cuando sus propios directores se enteraron apenas una semana antes. Es muy difícil, casi imposible, poder advertir con bastante antelación cuándo se viene una quiebra. El maquillaje que se va apoderando de los números de los balances, generalmente terminan por hacer ver una explosión en un día: con los organismos de control hasta aprobando estados contables recientes, o viniendo de una suscripción autorizada -el famoso caso Sasetru-y cuando se ha visto que, en el mundo, famosas consultoras y casas de inversión estaban aconsejando papeles que se hacían pedazos desde lo empresario. Hoy, es una trivialidad presentar patrimonios netos negativos, o arrastrar números adversos de altísimo riesgo y que todo siga normal. Pues bien: ¿a qué, entonces, obligar a voluminosas presentaciones contables? Eso es como el que tiene un perro de gesto fiero y creen que, por eso, está a salvo de que lo asalten. Es hacerse una película, que no condice con la realidad que se vive. Y pensar que el cargar a las sociedades de tantas exigencias, podrá poner a salvo a los inversores: es como tener ese perro, costoso en su mantenimiento, fastidioso para las empresas, y bastante inocuo para el que observa números de un pasado de casi dos meses y no está cerca de la cocina del negocio.





Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias