5 de julio 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Insistimos, a pesar de las quejas que nos llegan, es decir, que las normas están para ser respetadas. Si por alguna causa hay que remozarlas o, directamente, reemplazarlas por algo mejor, legislar y aplicarlo de allí en adelante. Ante este recambio de la nómina Merval, indicador que se sabe de qué modo integra sus especies y que está instaurado desde 1986, se oyeron voces criticando la salida de los que debían ser suplantados ante la merma en el caudal de volumen. No nos plegamos a la prédica en tal sentido, porque es lo mismo si debe descender uno de los grandes, que aquellos que pesan poco en el mercado. Sí estamos de acuerdo, y no de ahora, en que se debe encontrar un listado más permanente, compendio de las de mejores virtudes de la Bolsa de Buenos Aires. Sin depender de lo que diga exclusivamente un aspecto, el volumen negociado, para su ponderación.

Además, y esto se vio con intensidad en días previos al recambio, los trascendidos acerca de quiénes salen van nutriendo de oferta excesiva y puntual a esas plazas: sencillamente, porque se sabe que estando fuera del Merval se estrecha su caudal de liquidez futura. En consecuencia, hay carteras que apresuran el cambio y se reciclan en otras plazas, porque le han tomado la mano a una costumbre que es propia de la zona de los volúmenes bajos y donde las órdenes no alcanzan para todas. Son las del Merval... y el resto. Tiempo atrás, oímos en charlas informales que existían propuestas para formalizar otro índice, que sería paralelo al Merval en un principio y ver después de ir suplantándolo. Porque, sépalo el que solamente es quejoso y quiere variar todo de un plumazo, no es factible realizar un cambio drástico, porque la entidad madre se vería con planteos legales, disyuntiva ya presentada ante algunos casos de desdoble de papeles. Lo importante sería que las inquietudes se contemplen, con el fin de concretar algo todavía superior al Merval. Que dio sus buenos resultados en casi veinte años de cotizaciones, pero que --como todo-es posible que resulte mejorable, perfectible, para evitar los impactos de entradas y salidas en cada cambio trimestral.



Visto el poder que posee el estar, o no, dentro de un listado especial y de qué manera varía la óptica de los inversores en función de esa lista principal, bien se podría forjar una selección de veintena de títulos, que también aporten distintos rubros, y que accedan a otro mercado varias acciones que tienen un buen perfil desde muchos aspectos, aunque quizá no les alcance ahora el monto negociado. Pero siempre haciendo las cosas con el debido tiempo y sin traumatismos, por el solo afán de cambiar. Así se ideó el Merval, al que primero se probaba sólo con cambios mensuales de valor.


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