5 de agosto 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Parece que la plaza, al menos la del lunes, no quiso saber nada con el ensayo de «apertura política» del que se vino hablando. Y debe estar peor de lo que dicen los números, la cuestión de la tendencia porque, en otra época, no se hubiera dejado pasar de largo el argumento. Aquí fue al revés, la primera respuesta de agosto devino en un regreso al volumen con el «tanque de reserva» y haciendo lastimosas $ 13 millones: ergo, algo más de cuatro millones de dólares. También puede ser útil para medir el llamado «nivel de confianza», que tanto se menea para mostrar estadísticas de cualquier color. Si es por lo bursátil, deberíamos arriesgar a que la actividad ha colocado esa «confianza» en el nivel más bajo del año. Como que ya casi nada se les cree a las voces oficiales, por más que quieran transmitir señales de «todo está bien». La ida del presidente de la Nación a la Rural, de modo casi sigiloso, semblantea que la casa no está en orden. Y que se temen ciertos ambientes, donde la marca de la «confianza» se está yendo al diablo.

Agosto nos trajo una bienvenida harto preocupante con su primera jornada, hasta dio para alguna chanza del ambiente, como la del colega que nos decía: «Qué querés, si dentro de poco van a tener que pasar una película del recinto, para los noticiarios. No ves que no queda nadie...». Pero tampoco parecía quedar nadie en las terminales, repitiendo cifras para el espanto por tres veces, en menos de un mes. Antes se tenía siempre el argumento de la «expectativa por la llegada de balances de junio», que tendrían que ingresar en la primera decena de agosto. Tampoco encajaría mucho: porque si la expectativa se tradujo en $ 13 millones de volumen, no parece ser demasiado halagüeña para los balances el ritmo de las apuestas, acerca de qué es lo que viene...

Seamos justos, ya esa postal colorida de definir cotizaciones acorde con los números empresarios quedó como otro viejo fantasma de cuando, en el recinto, habitaban operadores. Ahora el mercado, la tendencia, ha quedado toda en manos de las definiciones del poder superior. El que define sobre lo político y lo económico.Y es allí donde se encuentra la gran falencia, afectando la línea de marcha. Hay un palo en la rueda bursátil, que le traba todo intento de entusiasmo. Podrían venir unos cuantos balances de los llamados «muy buenos» (que, por otra parte, se pueden presumir de dónde llegarán) y que las acciones de esas empresas bajen, en lugar de subir. Y si coincide con alguna levantada coyuntural del ambiente, hasta podrían subir los «muy malos».


Pocas veces hemos visto un agosto así. No porque no se hayan producido bajas, de hecho no es un mes afecto a la actividad. Sino por verlo tan «planchado» en espíritu, en ánimo, en órdenes. Apenas siendo un vestigio, donde antes había un mercado...

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