Estos son «cupones» que van, por encomienda expreso, con destino principal a Rosario. Y es que detrás del sesquicentenario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, se festejan los primeros 120 años de la Bolsa de Comercio de Rosario: un hecho mayor, en lo que hace a su vigencia y a la historia del sistema bursátil en nuestro medio. Porque resultó el segundo eslabón importante, para que se pudiera ir afirmando -y expandiendo- una cultura de mercado de oferta y demanda, que todavía había que afianzar después de 1854. Siguiendo el brillo de una Buenos Aires que era casi excluyente, Rosario ya se mostraba como la plaza importante en el interior. No solamente por su puerto, sino con la idea de otras realizaciones emulando los avances: entre ellas, en 1883 se funda una «sociedad mercantil»; un año más tarde, ya se gasta algo con más amplitud: el 4 de marzo de 1884 nace el Centro Comercial de Rosario instalado en la esquina de las calles Libertad y San Lorenzo; los 38 socios fundadores -que habían dotado a la entidad de marco y reglamento- ya habían pasado a ser 176 al momento de inaugurarse. Pero no todo era sencillo -casi nada en aquellos tiempos del país- y después de ciertas corrientes de opinión contrapuestas, en su memoria de 1877 la directiva no se ahorraba palabras directas y duras: «Sería sensible -y hasta bochornoso- para la segunda plaza comercial de la República que una institución como la nuestra -complemento de nuestro crédito e importancia- tuviera que cerrar sus puertas por falta de apoyo de los comerciantes...». Sin embargo, no hubo que cerrar, solamente readecuar reglamentaciones -para convencer a los indecisos- y lograr en 1989 dar un salto más, definitivo, se pasó a denominar: Bolsa de Comercio de Rosario. De tal modo, se inscribía directamente en la semántica del sistema, dejando atrás la idea de ser solamente una sociedad mercantil o un centro para el comercio. Desde allí, y eso que se atravesaron etapas tan difíciles para lo bursátil, como la terrible crisis económica del '90, la entidad ingresó en el nuevo siglo sumando asociados: que eran 618 en 1911 y ya 1.500 en 1929. El lugar permanente, el edificio propio y apropiado, tuvo un intento en 1905 buscando una casa en la calle Córdoba -entre Maipú y Laprida-, pero aquí tampoco hubo plena coincidencia, y la asamblea rechazó la compra. A cambio, se adquirieron terrenos de una manzana y, emitiendo un empréstito por $ 300.000 en títulos hipotecarios, la Bolsa de Rosario construyó el inmueble, inaugurado el 4 de enero de 1908. Como en la propia historia de la Bolsa de Buenos Aires, hubo que pensar en otra sede, ante la cantidad de asociados y la falta de comodidades. Y allí, la institución echó ancla definitiva, construyendo un edificio en las calles Córdoba y Corrientes, que se inaugura el 11 de noviembre de 1929.
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