Por extraña pirueta del destino, la zona donde la Bolsa cumple sus 150 años de historial: hasta quiere parecerse a la de aquellos comienzos, en 1845. Posiblemente con mejoras, en cuanto al contexto aquel donde los 118 fundadores tuvieron que inculcarla, pero tan difícil de poder moverse como lo que ahora sucede. Valga decir que la Bolsa se fundó de modo casi apresurado y después de la frustrada incursión del sistema, en 1822, con la Bolsa Mercantil.
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Pero, las andanzas sin marcos ni reglamentos estrictos, de los corredores que formaban «El Camoatí». Y las iras de una parte del comercio, ante lo que consideraban un agio desmedido en las cotizaciones de las onzas: es como que apuraron la necesidad de refundar una institución y, de paso, asimilar a esos corredores para tenerlos cortitos ya a la vista. La prueba de que no fue fácil es que la fundación formal, en los libros de actas, tiene fecha del 10 de julio de 1854. Pero, como mercado, recién empezó a operar el 6 de diciembre: lo que pasó en el medio fue una adaptación reglamentaria a nuevas normas que se le pidieron respetar y al inicial desinterés de participantes. Hasta se publicaron anuncios en los diarios, en diversos idiomas, para que se produjera algún acercamiento de asociados. Y tardaron seis meses para abrir las puertas y no correr el riesgo de volver a cerrarlas. Pasado siglo y medio, estamos en una mitad de agosto de 2004 y el desinterés está vigente de modo pleno.
La falta de capital de riesgo es alarmante, no solamente por la escasez del crédito, sino porque del dinero que está disponible y boyando es muy poco lo que llega a los paneles de la Bolsa. La tendencia endeble, con huellas del esfuerzo por tratar de sostenerse y con la esperanza a retomar los 1.000 puntos: a ver si se puede crear una atmósfera distinta, como de reverdecer. Y el contexto no ayuda. Con distinta fisonomía, no por guerras internas como las de Caseros y Pavón, pero con una sociedad que vive alterada por diversos aspectos básicos, la intranquilidad también se hace presente hoy. Lamentablemente, la Bolsa se tendría que haber fundado un año antes -en 1853- y haber festejado el sesquicentenario en el excepcional trayecto de 2003. Hubiera resultado un marco acorde con lo magno del festejo, con una trayectoria que supo asimilar muchísimos valles en su historial y que merecía mostrar algunos logros en cuanto al afianzamiento. Es como si se hubiera conseguido poco.Y no es cierto. Una entidad que prosigue con vigencia después de siglo y medio en nuestro país, y en la rama del riesgo puro, ya tiene un mérito nada más que por estar. Con su estructura intacta, con dos sedes, con un recinto de buen nivel y con ciertas iniciativas que se gestan. Queríamos solamente destacar esa coincidencia: de estar, cuando llegamos, con nebulosa como cuando empezamos...
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