Ya se ha instalado la discusión salarial, otro frente que será seguido con avidez por el empresariado y que, también, aporta viejas estampas de cuando esas reuniones se hacían con suma frecuencia ante la inflación desatada. ¿Qué puede salir de allí? Se verá. Pero no es un tema menor, cuando ya los costos se han venido cargando en el año por el aumento de los insumos en cada rama -y hay promesas de bastante más, en lo relacionado a la materia prima petrolera- y los incrementos que, paulatinamente, se han dado en los salarios. Una aleación que también lleva a recordar viejas estampas, al pasarse los mayores costos a precios, los mayores precios a inflación y toda la rueda en acción. Si hubiera que pedir por el diámetro de tal rueda, sería bueno tomar alguno de los tantos lunes de nuestra bolsa en estos tiempos. Después de dar una tregua, y mechar algún feriado, los «lunes» retornaron en la semana presente y para volver a dejar su mensaje de «mercado indigente». Otra vez en los $ 14 millones de efectivo, menos de cinco millones de dólares para las acciones de Buenos Aires, lo que vendría a reforzar la idea de unirse para operar en el índice latino europeo. Que algún nuevo segmento se debe abrir, para operadores que están viendo la extrema delgadez en que se ha caído dentro del segmento bursátil argentino.
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Unidas ambas ruedas, la del concierto del salario y la inflación de costos empresarios, con las ruedas famélicas que se ven en nuestra Bolsa de Comercio, solamente falta un par de ruedas más y tenemos un vehículo con el demonio de conductor. ¿Dónde nos llevará? Se verá. Complicadito el frente de combate bursátil, donde ahora hay un pozo de incertidumbre por ver en qué termina la visita del pope del Fondo Monetario. En tanto, hay gente que vuelve a gozar de superpoderes para supergastos que no pasan por un mini-Parlamento que se limita a sugerirse nuevos aumentos en sus dietas. Esos $ 20.000 millones de fondos fiduciarios, que Ambito Financiero comentó en su tapa del lunes, entusiastamente derivados al dueto Lavagna-De Vido (cifra, por otra parte, con la que quizá se podría destrabar el nudo de los bonistas), tienen el destino aparente de promover «obras públicas» que serán elegidas por los mismos funcionarios. También esto trae viejas estampas, muy viejas, de cuando los primeros créditos de la fallida Baring Brothers tenían destinos aparentes -como puerto, aguas corrientes, colonización de poblados- y, ya que estaban «ociosos» hasta culminar los proyectos, se destinaron a que un consejo de «notables» los utilizara para dar préstamos a quienes ellos designaran. El resultado, se sabe, el puerto y las aguas corrientes vinieron medio siglo después. Nada se pierde en nuestra historia, todo se transforma en parecidas prácticas: bajo otra forma. Tal vez allí resida el gen de nuestra derrota... Informate más
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