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Queda así un espacio para que jueguen las expectativas y, más todavía, las versiones: lo que constituye uno de los «afrodisíacos» preferidos del sistema bursátil. Esto alienta más que a invertir, a apostar por una de las posibilidades, y es donde las fuerzas se abren y las contrapartidas se arman para generar lo mejor: volumen. Desde comienzos de febrero se pudo observar una predisposición distinta en el mercado, que llegó a superar los $ 110 millones de efectivo en una rueda, para luego descenderlo, pero sin llegar a perder viento en lo que hace al impulso que llevó al Merval en el aire y lo hizo atravesar los 1.400 difíciles puntos, de un simple ataque.
Y esto es lo que se promete, una dirección volátil en lo que hace a las cotizaciones, con una base de órdenes bastante más entonada que en enero (recordar que tuvo un promedio de sólo $ 39 millones/ rueda) para que crezca la figura de lo que pueda considerarse un mercado. Lo demás, la altura, lo tendrá que decir el propio resultado de lo que está pendiente y el modo de recibirlo tendrá la intensidad que el porcentaje del canje transmita. El problema, y el ministro de Economía no para de repetirlo, es en qué marca de adhesión se lo considerará «satisfactorio».
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