6 de septiembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Tanto el cheque diferido como la nueva incorporación -los «plazos fijos cotizables», por así llamarlos- provee de un efecto indirecto de cierta valía, para lo que resulta la sustancia clásica del mercado bursátil. Y esto es agregar gente típicamente de lo financiero-bancario al ambiente específico de la Bolsa. Lo demás lo irá viendo cada uno, si se le ocurre indagar cómo funciona el tema de las acciones o de los bonos. Si se conecta con el sistema que muchos solamente reconocen de oídas (tales «oídas» no siempre han sido justas para describir a lo bursátil). Esto es, sin que creen expectativas mayores en lo inmediato, resulta un buen primer paso para que potenciales inversores, inéditos tal vez para el sistema, se encuentren transitando por su territorio: vinculados a otro tipo de operaciones.

Tal aspecto, sumado al que de modo directo podría esperarse -como es el de proveer liquidez al sistema de los plazos fijos y procurar operaciones más largas, para que deriven en créditos también más extendidos-, hace un todo sumamente interesante y una incorporación operativa que, hasta un tiempo antes, parecía utópica de poseer en nuestro mercado. Se nos dirá que falta más desde el aspecto de lo esencial, como es traer más sociedades a cotizar y más inversores afines, pero de ninguna manera una cuestión riñe con la otra.

Hombre... recordemos, desde lo histórico, que durante décadas convivían bajo el mismo techo del edificio y recinto tradicional el mercado bursátil como el actual y, tabique por medio, el Mercado a Término de Cereales. Allí se generaba el fenómeno colectivo, donde unos y otros interesados se habituaban a operar en los dos tipos de mercado.

Debemos lagrimear cuando algún tipo de instrumento se escapa de la órbita bursátil o le pasa indiferente por al lado. Jubilosos, cada vez que se consiga incorporarle algún rubro más al sistema. Que no solamente les trae más negocios a las entidades, sino que pone a prueba brazos bursátiles nunca ensayados. Y pone a prueba, también, la eficiencia del sistema. Días atrás, nuevamente los representantes bursátiles ocuparon los medios, en focos conjuntos con máximas autoridades nacionales y con conferencia de prensa en la misma Casa de Gobierno. Público de todo origen se puso al tanto de que la Bolsa recupera un poco del gran terreno perdido y que la fue dejando marginada de las alternativas que barajaba gran parte de inversores.


La actuación constante de estos años del PRO.DI.BUR -formando jóvenes, con bases precisas sobre el mercado de capitales-, más esta forma de atraer nuevos intervinientes al sistema, resulta una siembra que deberá permitir, en un tiempo prudencial, cosechar adherentes y suministrar la materia prima esencial para recobrar importancia.

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