ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

26 de abril 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Se acerca el Mundial de Fútbol y en el ambiente general se advierte que uno de los dilemas más grandes pasa por lo que se denomina una «Riquelmedependencia» del juego de nuestra Selección. Exponer nuestra opinión al respecto, como simples espectadores, no interesa a nadie y tampoco importa que se haga en esta columna. Pero sí nos sirve de buen puente para internarnos en una jungla que es igual, o más, densa que la ya muy ajetreada del fútbol.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Somos también espectadores de lo bursátil, pero a través de ello entramos en lo que es nuestro tema, y al respecto nos vemos con otra preocupación: una «Tenarisdependencia» de nuestros índices, de la imagen de tendencia que se transmite, y que en lugar de haber amainado después de cierto plazo razonable -estamos con ello desde inicios de marzo-tal parece que se va haciendo casi como un «callo» dentro del Merval.

Desde los distintos ángulos que se lo mire, y los gustos o la escuela bursátil. Más todavía, si se lo enfoca desde el simple afán por el interés, lo financiero, el resultado global que ello genera, hasta se puede dar frontalmente contra la otra visión -la solamente bursátil, ortodoxa-(y nos imaginamos que desde los que trabajen en el «análisis técnico» también podría formarse una tercera opinión del asunto).

Para todos, por igual, hay un común denominador: saber que existe un papel que pesa casi 30% en el índice ponderado y que, en precios, es la gran figura de las cotizaciones líderes de estos meses.

Sabemos qué tipo de prestación positiva viene brindando, al resultado diario de un Merval que cada vez pone más distancias con los rendimientos de mercados competidores. Sabemos, en definitiva, cuáles resultan los beneficios colaterales que genera la sola actuación de Tenaris.  


Uno de los temas que nos preocupa más -en este caso sería daño colateral- es si el ambiente está preparado para recibir también el ciclo en reserva y con el efecto de arrastre que allí se produzca. También nos preocupa que se haya querido instalar una hipotética «manija», llave maestra que haga el trabajo sencillo para las grandes carteras. Esto es, colocar el grueso de energía en un papel y, desde allí, irradiar la imagen de mercado mucho más entonado de lo que está en la realidad general. El lunes, sólo con Tenaris y la suba de más de 4%, con contracción de volumen accionario hasta sólo $ 66 millones, se logró una mejora de 1,3% en fecha opaca para los demás. Hallar un esquema tan fácil puede ser la gloria para los que sólo apuntan a un fin, sin importar cómo. Pero nos animamos a pensar que los hombres de Bolsa no avalan un escenario así. La «Tenarisdependencia» hace temer por lo que pueda pasar... después.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias