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17 de enero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Primer «test» del año acerca de las reservas locales en las que puede basarse nuestro mercado, en fecha donde el gran motor de Wall Street queda fuera de circuito. Para colmo, en mitad de enero, zona de recambios quincenales, donde los que vuelven todavía no saben bien dónde están. Y los que se fueron procuran el « desenchufe», salvo los más fanáticos que hacen convivir sombrillas y arena con celulares y cotizaciones al instante. Todo esto, en día lunes, posiblemente: el día de la semana más incoloro para que se tome ritmo.

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Y de todo el paquete armado, aparecieron las tan aplastadas cifras que denunciaron los recuentos: no sólo para acciones, también en los bonos. El sector del título privado hubo que conformarse con apenas unos $ 13 millones de efectivo, nivel que desciende unas cuentas marcas respecto de otras comprobaciones. Con los atenuantes mencionados, es cierto, pero igualmente para preocupar que se tenga que iniciar el ejercicio con tan escaso capital disponible desde lo doméstico. Ya venía medio en falsa escuadra el mercado, cuando tuvo que fincar un repunte en vidriosas versiones acerca de Tenaris (de lo que dimos opinión días pasados) y ha sido un cartucho que estalló, utilizado prontamente, difícil que se pueda reiterar el plato si es que se lo intenta de nuevo (hasta los más crédulos terminan por abrir los ojos).
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Si no se aparece un oportuno puente, sobre aguas que están turbulentas, no es pronóstico sino solamente un perfil que asoma: lo de un enero que deberá reencontrar la brújula. Y si esto se tiene que verificar con certidumbre acerca de zona de negocios con lo imprescindible, no se hará sencilla la búsqueda de la utilidad.

Estimaciones de petróleo en números bajos, tal lo conocido en estos días, le quitaría a la columna principal del índice su alimento esencial. Y un Merval sin locomotora de arrastre, no permite visualizar de qué modo se las compondrán -las que son menos decisivas- para suplir la falencia.


Ya de lleno en la segunda mitad, la primera parte se ha diluido con bajas continuadas y ciertos rebotes que las han llegado a poder diluir, en buena medida. Estamos casi como al inicio del nuevo ejercicio, fluctuando en torno de lo neutro y la leve depresión. Bastante mejor que Brasil, el aliciente, pero con los mercados del mundo que recién están tratando de encontrar el camino. Y una región a la que no le faltan otras preocupaciones, especialmente el desaforado Chávez en su idea de construir un «eje» americano volcado a la izquierda dura: aquélla que fracasara y que se suponía sólo historia. Ecuador se sumó -con Irán oficiando de mecenas-y el asunto avanza, se viene: hasta que haya que definirse. ¿Cómo jugaremos esta vez?

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