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19 de febrero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Cuando apuntábamos la liviandad que se advierte en los operadores bursátiles de esta época, en cuanto a dejar huellas marcadas en las tendencias con muchos asuntos que son pura coyuntura, de superficie, nos encontramos con la semana anterior y donde un par de frases del titular de la Reserva Federal fue capaz de sepultar todo el bochorno -local y con ecos exterioresprovocado en torno del INDEC. Así de sencillo, de un día para el otro un riesgo-país que crece, comienza a decrecer, bonos que se desploman recuperan su frescura, hasta se ensayan curiosos entramados para demostrar que -aun a sabiendas de una « inflación oficial» que puede estar hecha a medida- los tales bonos por el CER podrían igual «ser negocio». Esto es, que se da por sentado que podría haber números puestos con el dedo y totalmente falaces, pero que al sumarle intereses y frente a un dólar anclado, igual pueden dejar ganancias. Y el tema no es discutirle a los evaluadores que la suma y resta pueda dar así, sino el grado de deterioro de la escala de valores y donde todo se asiente en la creencia de un posible fraude. La verdad (otros dirán la suya) en muchas décadas que seguimos la vida bursátil, nunca hemos visto un escenario tan dislocado como el de la época con la que se inaugura el siglo XXI. Asombra la velocidad de cambios de ángulos, donde a una valla se la salta o hasta diluye, con los mismos elementos que componían esa valla. Y llegando a dar por buenos, o no perjudiciales, hechos de grueso calibre y de tono alarmante para la salud económica y -peor-para la salud moral.  


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A esta altura, puede darse por caso cerrado lo del INDEC y ya contando con la virtual anuencia para que se vayan dando números que coincidan con los deseos del poder. Es una realidad, demostrada a través de la reacción que hubo en todos los sentidos y cuando ya se dan los estimados -en primera quincena- de lo que resultará febrero. Subsidios por aquí, subsidios por allá -a productores-. ¿Pero, no era la Argentina una de las encolerizadas contra los subsidios de los países mayores?

Subterfugio que va en la misma dirección, aplastar índices, colocarlos debajo de una gran alfombra que ahora ha tomado el subsidio como un vicio; lástima que eso se paga, de las arcas públicas. Y que invita a que otros sectores también intenten el juego de elevar los precios, para ser premiados con un subsidio oportuno. (El «camarada» Chávez lo hace más directo: marca el récord de querer nacionalizar supermercados.)

En medio de todo esto prosigue su camino el mercado bursátil, que al parecer sólo se preocupa por la llegada de algunos balances y que exista cierto desprendimiento de capital errático, que caiga en sus costas. Le vino fallando Tenaris hasta ahora, acaso compungida por todo lo que se cocina.

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