ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

15 de marzo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
¿Cuántos miles de millones de dólares estarán flotando en los mercados bursátiles de estos tiempos? Resultaba una de las preguntas que nos hacíamos cuando explotó el primer martes fatídico -el 27 de febrero-y se habían delatado los circuitos del dinero barato en Asia, que eran reciclados en mercados de Occidente y empujando cada vez más a inflar la «burbuja». Haciendo memoria, recorriendo historias que vivimos y otras que leímos -y releímos-, llegábamos a concluir en que: tal tipo de montajes en los mercados nunca ha terminado bien.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Después, lo de siempre, la salida a colocar «paños fríos» de interesados políticos y financieros -a los que el miedo corroe en estas situaciones- y comenzando por el propio titular de la Fed, como queriendo desmentir los dichos de Greenspan. Un suavizarse de ventas, estabilizaciones, cediendo paso a ciertas recuperaciones. Y estando siempre la sombra de una recaída acechando, en cuanto se dieran pasos más largos y más veloces. Y apareció otro martes, para colmo con el «13» de presentación, donde las Bolsas volvieron a temblar. En el mundo moderno, parece que la velocidad increíble que poseen los instrumentos y la tecnología quisiera imitarse por los seres humanos. Capaces de ver recomposiciones salidas como de la nada, cuando acaba de producirse un principio de cataclismo.

Pero las leyes del mercado siguen siendo invulnerables e impermeables a toda seducción humana y tecnológica. No les importa si antes había que comunicarse por barco o si ahora todo llega en minutos a todas las pantallas de Internet. Armar, subir, permanecer siempre costará bastante tiempo. Pero las caídas de todo eso puede suceder en cuestión de días. Esto que volvió a estremecer a los operadores del mundo, con el ruido de las bajas del martes pasado, tenía que estar en el probable menú que se diagramara para los siguientes pasos por dar. El pretender que «nada pasó» llamó de modo acelerado a una nueva bofetada: más sonora.  


El asunto es que puede haber muchos que hayan jugado el resto de confianza en esta segunda vuelta, la que parecía ser de la «revancha» inmediata. Y el desorden anterior se ve ahora multiplicado, con gente que si no hizo la debida provisión de cautela y paciencia, habrá duplicado su disgusto.

«Indicadores de la economía norteamericana que no gustaron...», se escuchó repetidamente en el balbuceo de posibles causas. Podía haber sido eso o cualquier otro tema que se viera como una «mala noticia». Lo que varió fue la predisposición a tratar de huir primero, con gente que ya no está sentada contando ganancias, sino que mira a los desarrollos de pie (y con una orden en la mano).

Y puede que resulte el escenario habitual que nos espera, hasta que el tiempo calme todo.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias