Disponer de partidas de Fondos Pensión para la toma de solamente «nuevas emisiones» de empresas cotizantes, o de posiciones iniciales en aquellas que debuten en Bolsa, no es ninguna idea complicada: y podría resultar una gran inyección para el sistema. El que ya está funcionando. Y la posibilidad de lo realmente importante, potenciarlo, nutrirlo de nuevas especies. Simplemente hay que dejar claro que los que quieran acceder a esa suerte de financiamiento sin costo, tendrán que pertenecer -o entrar-a la nómina de títulos de nuestro mercado. Si eso no es apoyar a la «producción», que alguno lo desmienta. Si eso no es promover un mercado de capitales, que otros lo nieguen. Si no se aporta también a la transparencia de los negocios sociales y al control de ellas, que algún tercero lo critique.
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Además, para hacerlo realmente un «derrame» de importantes cantidades con un sentido de la diversificación y del acceso amplio de las empresas a él, evitando lo que resulte un «pool» de compañías líderes y de grupos hegemónicos, sirviéndose del plato. No entendemos cómo es que se organizan foros, convocados desde la propia CNV, y nunca se desliza algo práctico, director, efectivo, para pasar de la larga dialéctica a los pasos precisos, para colocarle un tapón a la decadencia bursátil. Y si el mismo Presidente ejemplificó que el dinero reunido en el país debe poseer destino en lo nacional: nada mejor que ser utilizado para reflotar a un mercado de capitales que no cumple sus funciones primordiales. Justamente, ser fuente de financiamiento al sector productivo.
Fastidiosos, hasta el hartazgo, insistiremos desde humilde columna para que algunos se despabilen y vayan adelante, en procura de inyectar ideas que se dirijan a fortalecer nuestra Bolsa de Comercio. Los gobernantes, que una vez por año asisten y se muestran tan amigos del sistema en los discursos, alguna vez deberán levantar un dedo y digitar en favor de un sistema que favorece la creación de empresas más robustas, genera un lugar para el ahorro público en movimiento -y no estancado en una cuenta, o en dólares-e integra a las sociedades más transparentes y monitoreadas del país. ¿Es tan difícil de entenderlo, o será que somos antiguos, pasados de moda?...
Alguna vez, buena intención pero mala realización, apareció un incentivo mediante desgravación impositiva para la compra de acciones. Y un plazo de tres años para poder venderlas -épocas de Aldo Ferrer, ministro-, pero sin advertir que si la Bolsa estaba mal al vencimiento de esas compras, se vendría una avalancha de ventas. Y así pasó. Es ocasión de utilizar otra herramienta, sin esfuerzo fiscal, sin plazos fijos, con inversor institucional, para instrumentar una inyección de proteínas. Pensarlos ahora, que todavía hay tiempo. Vayan y empujen, señores.
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