9 de noviembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Revalida su prestigio nuestra Caja de Valores, ahora habiendo obtenido la Certificación ISO 9001: 2000, una norma que se reconoce internacionalmente y cuyo objeto es, precisamente, el de establecer si se cumplen los requisitos para los Sistemas de Gestión de Calidad.

En la ocasión, se obtuvo la calificación en los procesos de «atención al cliente» para las sucursales de Córdoba, Mendoza, Rosario y Santa Fe. Tanto en el servicio de custodia, como agente de servicios y agente de suscripción de valores negociables. Por nuestra parte, conociendo su actuación desde que se la fundara en 1974 (como complemento de una «ley de nominatividad», que luego no se llegó a implementar) la tenemos como una de las entidades de las que puede estar bien orgulloso nuestro sistema bursátil.

Y si hay un estandarte, al que siempre nos gusta recordar, es el de su actuación con el enorme «canje de deuda» que se efectuó años atrás. Porque en tal ocasión debió ponerse en prueba extrema de competencia, frente a otros similares del exterior: y resultó que el menor grado de error estuvo dado en la Caja de Valores nacional.

Vale apuntar que también se revalidó la certificación de « atención al cliente» de la Casa Central de la entidad. Bajo la figura del depósito colectivo, efectúa la custodia de valores públicos y privados -negociables-y está asentada en marco jurídico de la Ley 20.643, que da seguridad y privacidad a los depositantes. (Condición imprescindible que algunas veces se ha intentado vulnerar, pero hallando la eficaz resistencia por parte de su directiva: que hizo prevalecer lo legislado al respecto.) Como resulta la entidad de más bajo perfil en el sistema, es apropiado destacarla en esta ocasión y refrescar sus objetivos y virtudes: a lo largo de más de tres décadas de actuación impecable.

¿Y por afuera cómo andamos? Vino un balance pésimo de General Motors, se le sumó la debilidad extrema del dólar y un barril de petróleo que acaricia su meta de tres dígitos: para que el Dow se derritiera de inmediato. Tiempo no muy lejano, había que buscar mucha estadística para encontrar una rueda bajista de más de 2%, en el indicador del NYSE. Hoy, ya casi pasa a resultar una lamentable habitualidad, que está por no sorprender más a nadie.

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