17 de diciembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Atención, muchachos... los que posean acciones de YPF harán muy bien en retenerlas. Hay potenciales -y torpes- demandantes interesados que anuncian salir a comprar cantidad, en cuanto surja en el mercado la porción que se venda del grupo de control. Por otra parte, es ostensible que se rompen las leyes de oferta y demanda: tanto cuando hay un comprador como un vendedor, declarado y permanente todo vuela por los aires en una plaza. La versión primera, por el lado del vendedor, tiene su ejemplo más grosero y absurdo cuando en 1976 el BANADE y la Caja de Ahorro salieron a la plaza a colocar las cantidades de acciones que poseían acumuladas en sus arcas, como resabio del tonto (y fallido) «IMIM» (una suerte de «Instituto Movilizador de Inversiones Mobiliarias», creación en épocas del primer peronismo que descubrió la pólvora para regular a un mercado y sus tendencias: dislate total). Fue así que, en una actitud nunca debidamente investigada, tras el «crac» que se produjo en 1976 -después de un impresionante «boom» alcista- funcionarios oficiales muy versados en mercados bursátiles salieron a darle el golpe de gracia a una Bolsa en picada. Imagine el lector más joven y que no vivió tal época que ahora, con un Bolsa debilitada en su tendencia, surgieran un par de entidades oficiales -o todas las AFJP-anunciando que venderán en plaza sus tenencias. El resultado es fácil de prever: el comprador se colocaría cada vez, cada día, un paso más abajo en los precios: y sabiendo que, al día siguiente, vendrían a darle más cantidad, a precios más acomodados todavía. Y así, hasta hacer pedazos todo, precios relativos, tendencia, mercado como tal. Bueno, aunque parezca inverosímil en 1976 los comenzaron a hacer y terminaron de destruir lo que quedaba.

Todas las ruedas, con distintos agentes a quienes les llegaba la orden de venta, esas dos entidades volcaban posiciones de casi todos los papeles importantes. Hasta que tuvieron que parar, para suplantar por una verdadera liquidación a mansalva de activos que estaban en poder del Estado. Paquetes de empresas privadas que dejaron de venderse todos los días y se licitaban en bloque. Obvio, esas empresas «ayudaban» a deteriorar el precio del mercado, después licitaban bajo, y se llevaban los paquetes a precios viles. Muy bien, si se lo comprendió: eso es romper las «leyes de mercado», en el ejemplo real cuando un vendedor anuncia que será permanente, sin molestarse por preservar límite alguno.  


Pasados los años... después de que las propias provincias admitieron, y quisieron, vender su porción de aquella YPF (si mal no recordamos, era de 16% en conjunto), salen a decir públicamente que esperarán para volver a comprar sus partes en el mercado, cuando salga en oferta. Y rompiendo, por el lado de la demanda, esas leyes de mercado. La verdad, merecen perdonarse por su ignorancia los señores gobernadores involucrados. Nunca han aprendido de mercados.

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