2 de enero 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

No se cumplió la clásica ilusión de muchos que apuestan a que «el atraso» de unos papeles respecto de otros, o el de unos mercados en relación con los demás, termine por cerrar el círculo de reacomodamiento. Tampoco hemos visto, ya que lo quisimos imaginar como factible ante la dicotomía de una columna de precios inerte, frente a una base de negocios por muchos momentos exuberante, que la supuesta zona de «acumulación» cediera paso a la del principio de «crecimiento». De tal forma, ni se les hizo la charada a los que confiaron en que el retraso de índices resulte una «virtud» por sí misma (que no lo es), ni se nos dio a nosotros hasta clausurar el ejercicio, esa visión que tuvimos y transmitimos. Si se dijera que fue un «ejercicio redondo», debe tomarse no a la manera tradicional de tal calificativo, sino que por ser tan redondo, se hizo resbaladizo, nunca ofreció una manija de donde asirse, ni un resquicio para interpretarlo fielmente. Llegado al final, es simple determinar que los que acertaron fueron los que salieron de nuestros títulos y buscaron el beneficio en bienes alternativos, o foráneos (por caso, Brasil).

Aquí no hubo principio del «atraso» que sirviera, los que vinieron mal terminaron mal. Los mejores siguieron siendo, con sus altibajos, los más rendidores de 2007.

Lo bueno es que el ejercicio terminó y que en el nuevo reparto de chances, todo el convoy de mercados está en una línea: para analizarse y ponderar. En tal caso, sí creemos que es mejor venir de una zona de «sequía» extrema de rendimientos, que estar en una etapa de maduración y con la obligación de sostenerla: cuando cada nuevo punto ganado genera menos satisfacción que el anterior, porque la columna del «riesgo» está emparejando a la de la renta.

¿Qué de peor podría ocurrirle al Merval, tras cerrar un ejercicio como el pasado? Si busca más valle, más se acercaría a un punto límite de «fondo del pozo» y donde ya lo único que queda por hacer es subir.

Y si seduce a ciertas carteras, que vengan dulces de otros lados, el techo que posee después de resignar todo un año es importante.  


De todas formas y selectivamente, el mercado local ofreció unas cuantas «joyitas» para el que supo hallarlas. Hasta en el panel superior hubo ciertos cursos mucho más suculentos que el promedio del Merval. Y yendo fuera de la nómina líder, se encuentran trayectos de gran magnitud, verdaderas vetas de utilidad para sus seguidores. De todos modos, se debe juzgar la actuación del conjunto más representativo y no de algunos participantes que hayan logrado la felicidad. Si un equipo es goleado -como el Merval-, no vale que cierto jugador pueda salvar su imagen, solitario.

(Si se está en Bolsa, amigo, es porque uno cree que el futuro será mejor que el pasado. O mejor irse a casa.)

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