ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

12 de marzo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
«Muchos inversores ven a la Argentina como un defaulteador serial. Un país que siempre cree que puede salirse con la suya, que se escabulliará y violará sus compromisos...» Palabras del economista Guillermo Mondino, describiendo cómo se observa nuestro modo de proceder con los compromisos, con las cláusulas, con los marcos legales, con todo aquello -resumiendo-que son los elementos capaces de forjar el prestigio de un gobierno y, por extensión, del país que gobiernan. Que, en definitiva, es lo peor. Porque si hay gente sin mandatos, ni poderes soberanos, y cometen tropelías en sus actuaciones: rifarán su prestigio, su crédito, su lugar en la mesa de los jugadores de juego limpio. Allá ellos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Pero, cuando se actúa en nombre de una nación, lo que se ve vapuleado es el propio legajo de esa nación. Nos gustó esa definición del «defaulteador serial», aunque suena como demasiado diplomática, muy fina, para quienes han sido simples fulleros sentados a la mesa. Y obsérvese que lo dicho por el economista se refiere a «ven a la Argentina», no a los nombres que poseen el poder de decisión y han articulado las artimañas que son motivo de la queja. Al fin, podemos coincidir plenamente, con expresiones concretas de alguien, como Mondino, que no se ocultó en el ropaje de la hipocresía, como tantos otros...  

Y ya que de coincidir se trata, habiendo estado tantas veces en desacuerdo con lo que emiten consultoras o casas de Bolsa internacionales, finalmente hallamos un concepto que contiene más a las personas y sus reacciones que a los simples números. Esto dijo Ernie Ankrim, a quien se denomina con títulos estruendosos como: «estratega jefe de inversiones», perteneciente a la entidad «Russell Investment Group», residente en Washington: «El debate sobre la recesión ha oscilado fuertemente a favor de las personas que creen que estamos en una...».

Allí está tan sintético como claro y directo. Lo que el hombre expresa está referido al tema de las «expectativas racionales» de los individuos. Y desde que surgió de la boca de Greenspan la primera alerta sobre una posible zona de recesión en los Estados Unidos, lo que vino después fue lanzar mensajes a favor o en contra del diagnóstico. Y, a través de ello, lo que quedó instalado es el gran temor a que tal recesión ya se haya instalado. El hombre dice: se ha ido haciendo mayoría la creencia de que la recesión nos ha invadido ya.

En consecuencia, sobrevienen después los anticuerpos, los distintos modos en que espíritu de conservación de la gente haga modificar sus hábitos: en especial, los de consumo y de los gastos superfluos.

Siguiendo después con los otros, que van generando más parate económico. Importa menos que esté la recesión a que la mayoría crea que está. Si no estaba, la traen.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias