En los últimos 30 días, el dólar oficial acumula un alza superior al 5% y alcanzó su máximo valor nominal del año. Desde PPI atribuimos la debilidad de la moneda local principalmente a factores externos.
El dólar se fortalece en el mundo: por qué golpea más a la Argentina y cómo cubrirse
El fortalecimiento de la divisa a nivel global cambió el escenario para los mercados emergentes y también para Argentina. Qué factores impulsan la suba del tipo de cambio y cuáles son hoy las mejores alternativas para dolarizar una cartera según el perfil de riesgo.
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Desde PPI atribuyen la debilidad de la moneda local principalmente a factores externos.
En el mismo lapso, el DXY —índice que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de monedas— saltó 2,2%, superó los 101 puntos y alcanzó su mayor valor de los últimos 12 meses. En esta columna describiremos cuáles son los principales factores que impulsaron al alza a la moneda estadounidense, por qué el impacto en Argentina fue mayor y qué activos en moneda dura recomendamos para dolarizar portafolios.
Kevin Warsh: el apuntado por el mercado
Uno de los eventos destacados de junio en las finanzas globales fue el primer discurso de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. El flamante presidente de la Fed lideró por primera vez el comité de política monetaria la semana pasada y sorprendió al mercado al adoptar un tono más duro (hawkish) respecto de la inflación.
Asimismo, se publicó el nuevo dot plot, en el que los miembros del comité reflejaron expectativas más elevadas de inflación y tasas para 2026 y 2027. Además, Warsh decidió no publicar su propia proyección y recortó la extensión del comunicado a solo 130 palabras, con el objetivo de no brindar una guía sobre los próximos movimientos de política monetaria. No obstante, tras la conferencia, el mercado elevó al 80% la probabilidad de que la Fed aumente las tasas de interés al menos una vez antes de fin de año.
El tono hawkish de la Fed, combinado con datos sólidos de empleo y una inflación en alza en Estados Unidos, impactó con fuerza sobre las tasas de interés reales. Por ejemplo, la tasa real a dos años, que se ubicaba por debajo de 0,6% anual antes del estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán, voló hasta 2,1%.
El aumento de los rendimientos reales fortaleció al dólar y, al mismo tiempo, debilitó a las materias primas. El DXY opera por encima de 101 por primera vez en 12 meses, mientras que los precios del oro, la plata y el cobre acumulan correcciones de 11,8%, 25,7% y 4,6%, respectivamente, en los últimos 30 días. El impacto alcanzó incluso a las criptomonedas, con Bitcoin derrumbándose 23,3% en el mismo período.
Dólar: Argentina sufre un doble impacto
El contexto global, que se presentaba favorable para Argentina y los mercados emergentes a comienzos de año, sufrió un giro. Las mayores tasas de interés reales presionan sobre una moneda que ya acumula una corrección de 5,3% en los últimos 30 días.
Además, el derrumbe del precio del petróleo tras la firma del memorándum de entendimiento entre Irán y Estados Unidos también podría estar contribuyendo a la debilidad del peso. El crudo acumula una contracción superior al 30% desde fines de abril, reduciendo los ingresos de divisas por exportaciones de energía.
Por otro lado, la suba de las tasas de interés también tiene un costo fiscal. Argentina necesita acceder a los mercados internacionales de deuda para refinanciar, al menos parcialmente, los vencimientos de 2027. Tasas de interés más elevadas a nivel global erosionan parte del ahorro conseguido por el Gobierno gracias a la caída del riesgo país, impulsada por la mejora de la calificación crediticia de S&P hace dos semanas.
La función de reacción del Banco Central
Resulta interesante aprovechar este momento de debilidad de la moneda para analizar la función de reacción del Banco Central frente al nuevo contexto global. Durante junio, la autoridad monetaria recurrió a tres herramientas de política monetaria y cambiaria para reducir la velocidad de la escalada del tipo de cambio.
Por un lado, redujo el volumen de compras diarias en el MULC, desde un promedio de u$s137 millones durante mayo hasta u$s55 millones en las últimas diez ruedas.
A su vez, retomó su intervención en el mercado de bonos, donde estimamos que habría vendido cerca de u$s1.500 millones en títulos dólar linked durante junio. La venta de estos instrumentos por parte del Banco Central cumple dos objetivos al mismo tiempo: abastece la demanda de dolarización y contrae la oferta monetaria.
Por último, justo después de haber prácticamente limpiado su posición vendida en dólar futuro durante mayo, detectamos una nueva intervención en ese mercado. Estimamos que la posición vendida podría haber aumentado desde u$s200 millones a fines de mayo hasta cerca de u$s900 millones, aunque todavía se ubicaría muy por debajo del pico de u$s6.800 millones alcanzado en la antesala de las elecciones de medio término de 2025.
Las mejores alternativas para dolarizar portafolios
Como es habitual en Argentina, la escalada de la divisa genera inquietud y un aumento de la demanda de cobertura cambiaria. En este contexto, repasamos algunos de los activos de renta fija en dólares que hoy consideramos más atractivos para dolarizar portafolios, según el perfil de riesgo de cada inversor.
Agresivo: bonos soberanos. Para inversores agresivos, dispuestos a asumir volatilidad y el riesgo que implica posicionarse en activos con vencimiento posterior a las elecciones de 2027, recomendamos el Bonar 2038 (AE38), que ofrece una TIR de 9,2% anual.
La reciente suba de los bonos soberanos, disparada tras el upgrade crediticio de S&P, llevó al riesgo país a un nivel en el que el Gobierno podría optar por regresar a los mercados internacionales de deuda. Este hito demostraría su capacidad para refinanciar vencimientos y profundizaría la compresión de spreads, con Argentina operando todavía entre 75 y 100 puntos básicos por encima de otros emisores con calificación B-.
Además, el AE38 luce barato frente a su bono gemelo emitido bajo legislación internacional, lo que le otorga un potencial de suba adicional. Al comparar la diferencia de precio entre los bonos bajo ley de Nueva York y aquellos bajo ley argentina, observamos que los primeros operan cerca de 2,5% por encima. Sin embargo, esa brecha asciende a 4,8% en el caso de los títulos con vencimiento en 2038.
Conservador: obligaciones negociables. Para inversores más conservadores, que busquen rentas en dólares sin asumir riesgo público, recomendamos obligaciones negociables (ON). Es posible armar una cartera de ON de buena calidad crediticia que genere una renta periódica con retornos de entre 6% y 7% anual.
Algunas de las alternativas que venimos destacando son Banco Macro 2031 (BACHD; TIR de 6,5%), YPF Luz 2032 (YFCJD; TIR de 6,6%) e IRSA 2035 (IRCPD; TIR de 6,9%).
Moderado: bonos provinciales. Para quienes busquen algo más de renta, pero no quieran quedar tan expuestos a la imprevisibilidad política a nivel nacional, los bonos provinciales aparecen como una alternativa atractiva.
A nivel provincial encontramos gobiernos que han mantenido un mejor track record fiscal, un mejor historial de pagos y una mayor estabilidad en sus políticas. Los rendimientos de estos instrumentos se ubican por debajo de los bonos soberanos de largo plazo, pero por encima de las obligaciones negociables. Nos gustan Córdoba 2032 (CO32D; TIR de 7,5%) y Santa Fe 2034 (SFD4D; TIR de 7,4%).
Analista Senior de PPI
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