El gobierno ya había dado muestras del pensamiento que lo invade, acerca de la función y utilidad de una Bolsa de Comercio, al ser la primera vez -en la época moderna- donde un presidente no asiste a la reunión, con motivo de los festejos por un aniversario de la entidad. Desaire insólito, que dejó al ambiente bursátil totalmente desorientado y que, muchas semanas después del 10 de julio, recién se recobró en el ánimo para organizar -sin la presencia oficial- su tradicional acto con los asociados.
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Ahora, en medio de explicaciones y argumentos que lanzara en la ANSeS su actual titular -un tal señor Boudou- hubo de escucharse una frase como al pasar, pero que en su afán por decir algo (enterado de las violentas bajas) se revistieron de la mayor irrespetuosidad. Algo así, como: «el gobierno debe ocuparse de los trabajadores y los jubilados y no hacerse cargo de los problemas de la Bolsa...». La absoluta liviandad de conceptos, delata la profunda ignorancia que tienen los gobernantes sobre la importancia de un mercado bursátil. Y la relación que guarda el sistema, con la verdadera llave maestra para proteger a esos trabajadores y jubilados: la inversión y la producción. Elegir justamente este momento, donde los mercados del mundo están tratando de taponar la oferta que se ha salido de cauce, para anunciar el inmediato cese de capital institucional a los canales del sistema, habilita la triste humorada que refería un socio, después del gran estropicio bajista: «Por qué no aprovechan y estatizan también la Bolsa...».
El señor Boudou no habrá leído en ninguna parte, que el trabajo y la jubilación resulten polos opuestos a un mercado donde se trata de reunir capital para las sociedades cotizantes, creando el circuito virtuoso que lubrica a las economías. Del único alambique de donde habrá extraído que trabajo y jubilación se excluyen ante capital y producción: es del remanido discurso, de lo ideológicamente barato. Para decirle al superficial señor Boudou, que así como mencionó los países de distintos sistemas jubilatorios, que se anime a nombrar a uno y de distintas formas de gobierno donde no existe, o se deje de prestar atención, a la Bolsa.
Solamente mencionar que quien ahora apunta a ser primera potencia económica, que tiene gobierno de extracción comunista -China- también ha resultado de los mercados bursátiles más expandidos y florecientes.
El daño que se le vuelve a hacer a nuestro sistema, al que ni siquiera se le dedicó la mínima expresión, de un gobierno que lamente los inconvenientes que le habrá de generar. Y el modo despreciativo en que se refirió este funcionario, de paso por la historia, sólo debería ser útil para que la comunidad bursátil estreche filas. Y se regocije, pensando en que él pasará: y la Bolsa seguirá estando como siempre.
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