La señora presidente volvió a utilizar la desagradable palabra del lunfardo -«timba»- que ya lanzará en un foro internacional, mientras todos se miraban preguntándose por el significado. Ahora la aplicó sobre el problema creado con las AFJP. Hay términos más acordes con la verba económica y hasta alguno que ahora empezó a conocer en la práctica, acaso sin guardarlo en su vocabulario: el «efecto mariposa». De donde uno arma un desastre en cuestión que parece muy local, muy interna, y resulta que en España les hace caer la estantería.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dentro de la improvisación y la falta de previsión por los efectos colaterales que puede traer una medida, saltó de improviso el proyecto sobre capturar pertenencias de los fondos de pensión, y la noticia tan autóctona, en apariencia, dio la vuelta al mundo. Colgándose de ella todo tipo de comentarios adversos, por una actitud argentina que está poniendo los pelos de punta.
Por la Bolsa no se preocupaban, lo dejaron claro el mismo día, y que se arreglen como puedan. Sobre la brutal caída en papeles bancarios quizás había una intuición. Que se irritara mucho más el dólar, con gente caminando por el centro como si hubiera pisado un hormiguero, vaya a saberse si lo estimaban.
Pero, ¿alguno de los funcionarios se imaginó el malhumor de Zapatero, cómo se complicó la relación con uno de los pocos gobiernos amigos que les quedan en el mundo? Seguro que no. La «mariposa» aleteó con sus alas en Buenos Aires y desató un vendaval hasta en España. Y lo que siguió, el modo grotesco en que lanzaron la prohibición de operar (esperamos que no se les ocurra hacerlo con la Bolsa) a las entidades. Los siguientes allanamientos, buscando «pruebas» donde poder sostener una grave acusación de maniobras fraudulentas. Después, la aparición de otro resorte judicial levantando la restricción.
Si no sucedió algo más el fin de semana, que no lo podemos registrar en el momento de escribir esto, hoy el mercado abrirá con una de las ruedas más envueltas en terror de hace mucho a esta parte.
No olvidarse de que hubo alguna aparición de vocero oficial, donde se deslizó que «la ANSeS tendría fondos para prestarles a las empresas...». Imaginación inflamada, pero tan pueril que cualquier tonto se daría cuenta -hasta nosotros-: una propuesta a poder tener a las sociedades de rehenes, una vez que alguna tenga la mala idea de entrar por la senda que lleva a vivir de la mendicidad oficial.
Modo de insinuar que el dinero se usará bien, como cuando querían las «retenciones» y prometían docenas de hospitales en el interior, entre otras joyas. Respecto de la «timba»: no podía haber inversor más idiota que la AFJP, fundida por el menú oficial.
Dejá tu comentario