Darían bono a ahorristas para salir del "corralito"
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En esta propuesta está fuera de discusión la pesificación total de los depósitos en dólares, que se hará al tipo de cambio de 1,40. Pasarlos uno a uno, como se sugirió en algún momento, implicaría una enorme injusticia respecto de los que ya pudieron traspasarlo con la referencia del dólar oficial.
• Volver al «corralito» de Domingo Cavallo: simplemente, consiste en que todo el dinero del sistema financiero esté disponible, pero sólo pudiendo extraer hasta $ 1.200 o $ 1.500 por mes en efectivo, como rige actualmente. El dinero podría utilizarse vía instrumentos bancarios, como transferencias, cheques y tarjetas de crédito y débito. El peligro de volver a la primera versión del «corralito» es que se produzca un «flight to quality», es decir un vuelo hacia la calidad, que perjudique a los bancos débiles hasta obligarlos a cerrar o a un proceso de desguace. Sin embargo, como el Banco Central está autorizado a actuar como prestamista de última instancia, tendría un margen mayor para socorrer a las entidades en problemas.
• Lanzar bonos moneda por los depósitos: en este esquema, el dinero quedaría inmovilizado, pero se entregaría a los ahorristas bonos por el monto total del dinero depositado. Estos títulos, o pesos cheque, no sólo tendrían el respaldo del plazo fijo inmovilizado. Se generaría un nuevo fondo fiduciario con los mejores créditos de los bancos, que garantizaría el repago de los títulos al vencimiento. También se piensa destinar parte de los fondos de organismos internacionales a garantizar este bono. Está descartado que sea el propio Estado nacional el que salga a respaldar estos títulos, ya que representaría un fenomenal aumento de la deuda. La idea mezcla una propuesta original del ahora presidente del Banco Central, Mario Blejer, que propuso la emisión de pesos cheque a fin del año pasado, con la idea de Pedro Pou de armar un fideicomiso con los mejores créditos de los bancos. Una de las claves para que funcione bien es que estos títulos se manejen como los patacones, es decir sin un mercado secundario líquido. De esta forma se evitaría poner en blanco sobre negro la posible depreciación que sufrirían los valores en poder de la gente.
Para sostener cualquiera de los dos esquemas, es fundamental dotar de recursos al Banco Central. El único camino posible es, obviamente, la emisión monetaria. Pero en Economía confían en destrabar u$s 9.000 millones pendientes del Fondo para fortalecer las reservas del Banco Central, lo que permitiría mayor libertad de acción.




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