Washington (AFP) - El sector inmobiliario se hunde en la crisis y las empresas invierten menos que lo previsto; para los analistas, la recuperación del crecimiento de EE.UU. esperada en el segundo trimestre podría ser solamente una mejoría pasajera. Dos informes reavivaron ayer los temores. Por un lado, las ventas de inmuebles nuevos cayeron 6,6% y, por otro, los pedidos de bienes duraderos aumentaron menos que lo previsto (+1,4%), con una debilidad inesperada en los bienes de inversión. El Dow Jones perdió 2,26% y el NASDAQ, 1,7%. Londres cayó 3,15%.
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Esos indicadores se publicaron antes de las muy aguardadas cifras del crecimiento en el segundo trimestre, que se informarán hoy. Los analistas prevén un aumento del PBI de 3,2%, tras un magro +0,7% en el primer trimestre. «Quedan pocas dudas de que el crecimiento será mucho más fuerte que el ritmo patético del primer trimestre», estimó el economista independiente Joel Naroff.
«Pero esto podría no ser más que un espejismo», añadió, para afirmar que era preciso prepararse para un crecimiento de 2% «o aun menor» en el tercer trimestre. Este economista ve varias explicaciones para este fenómeno. En primer lugar, «el sector inmobiliario va a seguir pesando sobre el crecimiento», previó. Las dificultades del área preocupan a los analistas desde hace meses, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, reconoció la semana pasada que ése era el peligro númerouno para el crecimiento. Esta semana se acumularon, además, otras varias malas noticias: el martes, Countrywide, empresa especializada en préstamos hipotecarios, anunció una caída de 33% en sus ganancias trimestrales y el miércoles se supo que las ventas de viviendas usadas habían quedado en una baja de 3,8% en junio. Ayer, la fuerte caída de la venta de inmuebles nuevos -que sufrió importantes revisiones en los últimos meses- terminó por aumentar el recelo.
Sin paracaídas
«El mercado inmobiliario no parece contar con un paracaídas», comentó Naroff, para indicar que «no hay que esperar una recuperación rápida».
El alto nivel de las existencias de inmuebles en venta (equivalentes a 7,8 meses para los nuevos, y en aumento en junio) preocupó particularmente a los analistas porque significa que habrá que bajar aun más los precios para evacuar el excedente.
A estos temores se agregan los del mercado llamado subprime, que agrupa los préstamos concedidos a familias menos solventes. Con el alza de las tasas de interés de las hipotecas, muchos no pudieron hacer frente a sus obligaciones y los casos de insolvencia repercuten sobre el mercado financiero, que se había sumado a la euforia en los tiempos de auge, atraído por las perspectivas de ganancias elevadas.
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