El ministro de Planificación, Julio De Vido, afirmó ayer que «no hay justificativos para que suba el precio de la nafta». «En la Argentina se trabaja con costos argentinos, por lo cual la cotización internacional del crudo no debe trasladarse a los precios del surtidor», afirmó el funcionario.
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Con esta declaración, De Vido salió al cruce de las amenazas formuladas por la Federación de Empresas de Combustibles (FECRA) sobre la convocatoria a medidas de fuerza o a aumentar el precio de los combustibles.
El funcionario también se habría referido de esa manera al ajuste de 1,5% promedio en el valor del gasoil y las naftas que la empresa Esso aplicó en parte de su red de estaciones.
«El precio de los combustibles en la Argentina tienen costos argentinos. No más tarifas en dólares, no más precio en dólares, por lo cual no entendemos el estado de alerta ( declarado por los estacioneros)», indicó De Vido.
«El precio en los surtidores tiene que surgir de los costos argentinos», insistió el ministro, aunque en principio los estacioneros se refieren a la suba de costos locales, entre ellos los salarios, mientras el valor de los combustibles se mantiene congelado, con lo cual tampoco sube el margen de los surtidores.
En relación con el aumento aplicado por Esso, el gerente de Asuntos Públicos de la empresa, Tomás Hess, desmintió que se hubiera aplicado un ajuste de 4% que sumado a otro anterior daría un acumulado de 9% en 45 días.
Ajuste selectivo
Dijo que «la noticia de un aumento de 4% es incorrecta», y que «se originó en un sitio de Internet relacionado con las estaciones de servicio y luego reproducido por una agencia de noticias, cuando en realidad en un porcentaje reducido de estaciones, ubicadas en cercanías de las fronteras o en los corredores viales internacionales, se aplicó un ajuste selectivo que en promedio no supera 1,5%, y en ningún caso modifica el rango de precios previamente existente en el área».
De esta forma, la petrolera ampliaría a mayor cantidad de bocas de expendio, la política ya aplicada en marzo, de igualar en distintas zonas del país, el precio más alto de la competencia.
Un dato llamativo es que con la actual preocupación del gobierno por la inflación, la agencia oficial «Télam» haya difundido la noticia que surgió de un sitio de Internet relacionado con los expendedores (sería surtidores. com) y que la versión se haya publicado el mismodía en que la cámara de estaciones procuró llamar la atención sobre su estrecho margen de rentabilidad.
Hess intentó desvincular el aumento en las estaciones Esso de la evolución del precio internacional. Dijo que «los ajustes han sido aislados, selectivos y limitados a muy pocos casos basados en un monitoreo de las condiciones de competitividad propias de las estaciones alcanzadas». También dijo que los incrementos no son acumulativos, es decir, que no se aplicarían en las mismas estaciones que tuvieron subas en marzo. Los combustibles están prácticamente congelados desde julio de 2004 porque el gobierno ejerce una fuerte presión política para que no haya ajustes, pero también porque las empresas obtienen cierto equilibrio, al comprar petróleo local con un descuento de más de 45% (equivalente a la retención a la exportación) y poder exportar parte de la producción de naftas, porque la misma es mayor a la demanda interna.
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