23 de julio 2003 - 00:00

Default: los objetivos que se plantean los acreedores

El equipo económico tiene definida ya la estrategia para las conversaciones con acreedores. En los primeros contactos, tanteará la quita que estarían dispuestos a aceptar, el plazo máximo de estiramiento (¿30 años?) y un período de gracia de 5 años en el cual la Argentina no haga ningún tipo de pagos. Cada grupo inversor tiene objetivos diferentes. No pretenden lo mismo una AFJP, un jubilado italiano, un fondo de inversión norteamericano o un banco japonés. Difiere, además, el tratamiento impositivo en cada país. Roberto Lavagna sigue con la estrategia de lanzar un menú de opciones con los nuevos papeles que se ofrecerán a cambio de los que hoy están en default.

Todos los acreedores de la Argentina serán tratados de manera «equivalente» a la hora de avanzar con la reestructuración de la deuda. Es la promesa oficial. Lo que el Ministerio de Economía está proponiendo es que más allá de la fórmula que elija cada bonista el resultado será el mismo: una fuerte quita en el «valor presente» del nuevo título elegido. Puede suceder que haya inversores que acepten sacrificar una quita en el capital. Pero puede haber otros que opten por estirar el plazo de cobro 20 años, por ejemplo. En los dos casos el resultado es similar: si el acreedor quisiera desprenderse del nuevo bono que le entregará el gobierno argentino inmediatamente después de haberlo recibido, deberán asumir una pérdida (se estima cercana a 70%). Ese porcentaje está en función de lo que la Argentina podrá pagar en los próximos años de acuerdo al superávit fiscal primario que espera acordar con el Fondo. A diferencia de la reestructuración de deuda realizada por la Argentina en 1992, donde la deuda estaba concentrada en bancos y organismos de crédito, ahora se debe lidiar con ahorristas de las más diversas características. Son unos 700.000 pequeños inversores distribuidos por todo el mundo, con 152 bonos distintos, en 14 monedas y 8 legislaciones diferentes.

Estas son las principales características que tiene el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en carpeta y que están siendo presentadas preliminarmente a los acreedores japoneses, europeos, estadounidenses y también argentinos:

1) Recortes al capital:
es la propuesta básica, que establece quitas sobre el capital (« haircut»). Se estima que estos bonos tendrán una activa cotización en el mercado y serán la nueva referencia para la deuda argentina. Quienes están más interesados en este tipo de estructura son los fondos de inversión, fundamentalmente en los Estados Unidos. Estos cotizan sus títulos según el valor de mercado, con lo cual ya asumieron enormes pérdidas por el default argentino. Aquí se encuentran también los fondos «buitres» que adquirieron bonosa 20%, pensando en recuperar entre 30 y 35% del valor.

2) Reducción de tasas:
los que no accedan a recortes en el capital tendrán una quita fuerte en las tasas. Los nuevos bonos pueden tener cupones con interés fijo (por ejemplo 2% o 4% anual), cupones con interés creciente u otros atados a la tasa internacional. Puede ser conveniente en países en que se grava más al capital que a las ganancias por intereses. Esta opción va a ir acompañada por estiramientos fuertes en los plazos.

3) Alargamiento de plazos:
los ahorristas que no acepten quitas sobre el capital, tendrán un estiramiento de plazos mucho más importante que el resto. Es el caso típico de los pequeños ahorristas italianos, japoneses y alemanes. Son depositantes muy conservadores y lo último que desean es ver en su resumen de cuenta una pérdida de capital. Por lo tanto, aceptarán esperar 15 años o más si es necesario para recuperar su dinero, cobrando un cupón de 2% de tasa anual. En una situación similar, aunque por motivos distintos, están las AFJP locales. Se trata de fondos de pensión que invierten en el largo plazo y su objetivo es recuperar (en un largo horizonte) 100% invertido originalmente en dólares. Quienes compraron bonos a precios muy altos también buscarán minimizar las pérdidas y podrán tener más paciencia para cobrar.

4) Una combinación de las alternativas arriba mencionadas.

5) Período de gracia para el cobro del capital:
será incluida en prácticamente todos los títulos. La idea es ir pagando los intereses, pero que los vencimientos de capital recién se efectúen después de 2006/ 2007. De esta forma, el gobierno de Kirchner tendría un horizonte despejado para el pago de la deuda, ya que sólo deberá ocuparse de pagar intereses (que serán reducidos sustancialmente) y casi nada del capital.

6) Cupones atados al crecimiento:
los inversores que lo elijan obtendrán una tasa adicional cuando el PBI crezca por encima de un nivel acordado. Algunos países ya emitieron títulos con cláusulas especiales como el caso de Venezuela, que paga más intereses cuando aumenta el precio del crudo.

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