Define el gobierno a qué dólar pesifican depósitos
El gobierno decidió pesificar todos los depósitos en los bancos e igual camino seguirán los créditos que aún se mantienen dolarizados. Era sabido ya que la promesa de Eduardo Duhalde de hace 15 días en la Asamblea Legislativa, «el que depositó dólares, recibirá dólares», no podía ser cumplida. Fue un error del presidente designado. En el '63, el entonces presidente Illia, también pesificó los depósitos. Ayer el equipo económico estuvo trabajando en cómo será el traspaso de las colocaciones en dólares a pesos. Por lo pronto, el miércoles ya empieza a regir la flexibilización del «corralito», que impone una pesificación a $ 1,40 con montos límites para cajas de ahorro, plazo fijo y cuentas corrientes. Aseguran que la pesificación de todos los depósitos se hará «como mínimo» a $ 1,40. Luego se aplicaría una indexación como en Chile, que contemplará la inflación promedio de los últimos meses. Esa indexación se aplicaría también a tarifas de privatizadas. Aún pesificados, sigue siendo una utopía que se permita retirar todos los depósitos. Si el gobierno lo hace, provocaría que el dólar y la inflación se disparen sin límite. Tal como está funcionando actualmente, mantendrán el «corralito» por los próximos tres meses.
-
Último dia para aprovechar las ofertas semanales exclusivas en esta cadena de supermercados
-
Remeras a un centavo de dólar: el festival de subfacturación de importaciones alcanza al 76% de los textiles
Por eso, la definición estratégica que se tomó es de una lógica más que simple: activos y pasivos de los bancos deben estar equilibrados. Como los préstamos bancarios están ahora nominados en pesos, no se les puede pedir a los bancos que mantengan el compromiso de devolver dólares.
Uno de los esquemas que se está mirando con más atención es la Unidad de Fomento que se aplica en Chile desde 1967 para mantener constante el valor de los activos. Se trata de una unidad de cuenta que ajusta los precios de acuerdo con la evolución de distintas variables financieras (como la evolución de precios).
Incluso, también se tiró sobre la mesa la posibilidad de convertir los plazos fijos en dólares a pesos en una relación de uno a uno, pero quedó prácticamente descartado ante el peligro de nuevos cacerolazos y una licuación de pasivos.
«Los dólares no están», sentenció Duhalde para justificar el repentino cambio de rumbo. El mismo había señalado ante la Asamblea Legislativa -hace apenas 20 días- que el gobierno se comprometía a devolver la misma moneda depositada por el ahorrista.
Este esquema de pesificación total incluye no sólo a los depósitos bancarios, sino también a los créditos del sistema. Esto significa que la cláusula de ajuste que se utilice para los ahorros también se pondrá en marcha para los préstamos en poder del público y las empresas.
Dos conceptos
En principio, el ajuste vía indicador financiero se aplicaría a dos conceptos:
* Los depósitos en dólares que no ingresaron en la nueva pesificación del «corralito» al tipo de cambio de 1,40. Esto abarca, fundamentalmente, a las colocaciones que están por encima de los u$s 5.000 en cajas de ahorro, u$s 5.000 de plazo fijo y u$s 10.000 de cuenta corriente (en este último caso, sólo para personas físicas). Obviamente, también abarcaría a los dólares que el ahorrista no pesifique, aun teniendo la posibilidad.
* Créditos bancarios que no se pesificaron 1a1. Ingresan, en general, todos aquellos de más de u$s 100.000. Por el momento, se aceptó que las cuotas sean pagadas de acuerdo con el tipo de cambio oficial. Pero, según el propio gobierno, este esquema desaparecerá en la primera mitad del año para dar lugar a un esquema único de tipo de cambio libre.
Incluso, desde el Ministerio de Economía reconocieron en las últimas horas que será muy complicado mantener la pesificación uno a uno para los créditos más chicos. «Si se mantiene esta norma, un préstamo hipotecario a largo plazo terminaría licuándose por más que la inflación se mantenga más o menos controlada», explicó una alta fuente del Palacio de Hacienda.
En otras palabras, es probable que todos los créditos pesificados de la economía comiencen a regirse por este nuevo «indicador financiero». El peligro es que las cuotas en pesos podrían sufrir incrementos a lo largo del tiempo.
Para los préstamos que no entraron en la pesificación, también se definió un ajuste discutido, ya que se considera el dólar oficial de 1,40.
Los bancos que pesificaron los créditos entregaron una carta a sus clientes indicando que el pago era aceptado ad referendum de futuras modificaciones que decidiera el Banco Central.
La otra posibilidad es que se mantenga inalterada la pesificación ya decidida en los préstamos y que el Estado compense a los bancos con la emisión de un bono dolarizado. En el gobierno, reconocen que modificar la pesificación de créditos tendría un altísimo costo político.
En lo que respecta a la situación de los depósitos, la nueva versión del «corralito», que entrará en vigencia el miércoles, permite transformarlos con limitaciones al tipo de cambio oficial de 1,40.
Una de las incógnitas es si el traspaso de dólares a pesos partirá desde el uno a uno o si la relación arrancará en el actual nivel de 1,40.




Dejá tu comentario