En las próximas horas, el gobierno definirá si aplica o no un aumento en el precio mayorista de la energía eléctrica. Si se toma la decisión política de subir el valor que perciben las generadoras, éste se ajustaría alrededor de 30%, lo que tendría un impacto en tarifa final de 10%.
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Sin embargo, hay muchas dudas de que el ajuste sea aprobado. Tampoco queda claro si alcanzará a los usuarios residenciales. Lo que en cambio es seguro es que no entrarán los hogares que consumen menos de 600 kilovatios por bimestre, pero no se sabe si quedarán comprendidos los domicilios de mayor gasto.
El precio mayorista de la energía fue ajustado en febrero pasado sólo para los usuarios industriales después de haberse mantenido prácticamente congelado desde la devaluación.
En mayo de este año, cuando hubiera correspondido otro ajuste por razones estacionales, el presidente Néstor Kirchner lo vetó, porque (según trascendió) procuró evitar el impacto psicológico de subas simultáneas en el gas (que se dieron ese mes para industrias y en GNC) y en electricidad.
Ahora, desde el 1 de este mes, hubiera debido aplicarse el ajuste trimestral correspondiente a agostooctubre. Según la ley de marco regulatorio eléctrico, esos ajustes -rebajas o aumentos- deben fijarse según lo que se espera de la oferta y la demanda.
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