17 de julio 2002 - 00:00

Definen ya cuánto y cómo suben tarifas

En las próximas horas, el gobierno definiría las características de la suba de tarifas para los servicios públicos esenciales: luz, gas, agua y teléfonos. En apariencia, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, es el que terminará definiendo los porcentajes de ajuste, sobre la base de distintas propuestas, que surgen de organismos reguladores y dependencias del Estado.

Básicamente, los escenarios que presentan distintos sectores del gobierno se diferencian en el aumento al sector industrial: mientras algunos creen que la industria puede absorber hasta 30 por ciento de suba en los servicios, otros impulsan aumentos inferiores a 14 por ciento, porque, afirman, un alza drástica «podría ser un tiro de gracia para algunas empresas».


Según trascendidos confiables, el propio Lavagna y probablemente el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, definirán en las próximas horas cómo se instrumentará el aumento, aunque predomina el criterio de llamar a audiencia pública, para evitar problemas en la Justicia, y de dar inter-vención al Parlamento.

De todas formas, siguen en pie dos cosas: una, que el presidente Eduardo Duhalde comunicará el viernes o, a más tardar, en los primeros días de la semana próxima, a empresarios el avance logrado en las medidas, tal como lo había prometido hace tres semanas a inversores extranjeros.


En segundo lugar, los aumentos regirán a partir del 1 de agosto, aun cuando los decretos y resoluciones correspondientes se firmen con posterioridad. En los entes reguladores de electricidad y gas ya se maneja la idea de convocar a audiencia pública entre este viernes y el lunes, para poder concretarla entre el 1 y el 2 del mes próximo.


Entre las empresas privatizadas, todavía no se conocen los porcentajes que se autorizarán, lo que es explicable debido a que existen posiciones divergentes dentro del gobierno, y en algunos casos hay descreimiento sobre la decisión política de autorizar los aumentos.

Este estado de ánimo de las compañías se expresó ayer en manifestaciones de Oscar Vicente, de PeCom Energía. «Llevamos siete meses con las tarifas pesificadas uno a uno y un dólar a 3,60; esto es insostenible», dijo Vicente en un seminario sobre combustibles, y también sostuvo: «No generamos recursos para honrar los compromisos con los acreedores».

• Gas

Vicente, como presidente de la Cámara de Empresas Petroleras, se refirió al precio del gas, que es uno de los elementos que componen las tarifas que pagan los usuarios. Pero también como vicepresidente de PeCom-Pérez Companc, el empresario aludió a los intereses de esa empresa en Edesur y Transportadora de Gas del Sur, entre otras privatizadas, con tarifas pesificadas y congeladas.

Vicente también afirmó que «aquí hay que dar un primer paso, de modo de mover algunas tarifas», y agregó que «esta semana, o la próxima a más tardar, el gobierno debería llamarnos».


Explicó que «es imposible que la industria del gas pueda subsistir vendiendo el producto 10 veces por debajo de lo que lo hacen países desarrollados del mundo».

«El valor de 1 millón de BTU (medida gasífera) en la Argentina era en diciembre de 2001 de 1,20 dólar para el gas en boca de pozo, precio al que tendrá que volver», estimó Vicente, quien señaló que «el país más competitivo en materia energética, que es Estados Unidos, lo vende a 2,80 dólares».


• Escalonamiento

Agregó que «lo que no se puede hacer es venderlo a 35 centavos, como está sucediendo desde la devaluación». Admitió, sin embargo, que el ajuste de 200 por ciento que, en su criterio, debe hacerse, no puede ser inmediato, por lo que propuso «un sendero escalonado para recomponer el precio», hecho que --estimó-podría producirse «en un año».

Por su parte, el secretario de Energía,Alieto Guadagni, destacó en el mismo seminario, que «hay sectores que pueden absorber el aumento de tarifas» de los servicios públicos, «porque han reajustado sus precios».


«Acá hay mucha gente empobrecida que no puede pagar las tarifas, pero hay sectores que pueden absorber el aumento de las tarifas porque ya han reajustado sus precios», dijo Guadagni. Sin embargo, según trascendidos confiables, este funcionario es uno de los que se inclinan por aumentos menos drásticos a la industria, aunque esto implique un ajuste mayor para los usuarios residenciales de consumos medios y altos.

Guadagni puso como ejemplo sectores que pueden absorber el incremento que en el bar La Biela, de Recoleta, «el precio del café aumentó 70 por ciento, y las tarifas no subieron».

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