Pagar los próximos vencimientos de deuda con los organismos internacionales (FMI, BID, Banco Mundial) con las reservas del Banco Central o entrar en default es el dilema que hoy enfrenta el gobierno. Cualquiera de los dos caminos lleva al país a la peor de las situaciones económicas. Proteger las reservas y no pagar la deuda implican que la Argentina sea suspendida del FMI, del Banco Mundial y de otros organismos multilaterales. Se terminaría la última posibilidad de crédito para el próximo gobierno, porque ya no podrá acceder por muchos años al mercado internacional de capitales, vía bonos. Al pedir una quita de la deuda privada, consigue pagar menos, pero se debe olvidar de nuevos préstamos. La ventaja de no pagar radicaría en que defendería las reservas para controlar mejor el dólar (aunque esto es relativo) y en dejarle al gobierno próximo una mejor herencia. Si utiliza las reservas y paga la deuda a los vencimientos, se mantendría dentro del mundo, pero al costo de una gran hiperinflación por una fuerte disparada del dólar. Esto porque el mercado y quienes son compradores potenciales de dólares atacarán las cada vez menores reservas del Central. En realidad, se trata de dos opciones pésimas, y hay que decidir cuál es el mal menor. Pero el mensaje para el gobierno es que haga los deberes, de una vez por todas, y acuerde con el Fondo.
La posibilidad de que la Argentina utilice sus reservas para pagar vencimientos con los organismos internacionales (Banco Mundial, BID y FMI) representa una señal de peligro para la mayoría de los economistas. En tono unánime, advierten que las reservas son el último activo que tiene la Argentina para mantener la relativa calma monetaria y si se despilfarran, el futuro depara escenarios de caos, pasando por una hiperinflación.
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En el análisis más fino, algunos sostienen que de aquí a fin de año no habría mayores problemas porque, si bien vencen unos u$s 2.000 millones, el Banco Central está ganando reservas en sus intervenciones en el mercado, hay superávit comercial y eso, en el peor de los casos, haría terminar 2002 con niveles de reservas de u$s 8.000 millones, o sea u$s 1.400 millones menos que los niveles actuales. En realidad, el problema será el primer trimestre de 2003 por los fuertes vencimientos que hay, algunos de ellos impostergables.
Con relación a la decisión de echar mano a las reservas o no, los economistas advierten que la Argentina deberá elegir «no pagar» porque de lo contrario se estaría saltando al vacío, con el riesgo de quedarse sin reservas, sin acuerdo con el FMI, y desencadenar un ciclo inflacionario que podría derivar en una hiperinflación. Pero también saben el extremo que significa ser expulsado del Fondo Monetario, Banco Mundial y otros entes por mora. Tan grave es, que también subiría el dólar y hay riesgo de híper. En realidad, ante dos opciones pésimas, los consultados dicen: «Hagan los deberes, acuerden con el Fondo». Pero eso significa costos políticos que este gobierno no quiere asumir. El ex presidente del Banco Central y actual economista del FMI, Mario Blejer fue contundente: «Caer en default con los organismos internacionales es un problema muy serio, pero reducir las reservas del Banco Central a un nivel insostenible también sería muy peligroso». Las siguientes fueron las principales opiniones de los especialistas consultados. MARIO BLEJER (ex director del Banco Central)
Caer en default con los organismos internacionales es un problema muy serio, pero reducir las reservas del Banco Central a un nivel insostenible también sería muy peligroso y no se puede hacer. Las declaraciones de Krueger reflejan cierta frustración del organismo sobre sus políticas hacia la Argentina, porque el FMI querría acordar algo con el país y llegar a algún tipo de acuerdo. El interés político de los grandes accionistas del Fondo es encontrar la forma en la cual la Argentina no tenga que caer en default con los organismos. DICK SCHEFER (economista del CEMA)
Es una situación muy delicada. Es como ir en un avión de dos motores, donde uno falla y ahora me pregunta: ¿qué pasa si falla el otro? Una caída de reservas con igual cantidad de dinero en circulación tiene implicancias ya conocidas. No puedo creer que (BM y BID) nos hagan pagar. Si lo hacen, será un duro golpe a las reservas. Afrontar pagos por cerca de u$s 2.000 millones sería el límite para tocar las reservas. Vivir sin el FMI no es un escenario inteligente. Creo que pagaremos con algún mecanismo de compensación como ser el otorgamiento de líneas para ayuda social de modo que se recupere parte de la caída de reservas. Hay que sentarse en las reservas. CARLOS PEREZ (director de Fundación Capital)
En el próximo trimestre vencen u$s 1.900 millones y la posición de reservas es de u$s 9.400 millones. O sea, que pagar con reservas representa 20% de ellas. La oferta potencial de dólares es pobrísima e implica en realidad que no existe oferta de dólares si hoy hay que pagar a los organismos internacionales. Si usan las reservas con el nivel de demanda potencial de dólares que hay, vendrá una inestabilidad importantísima en el mercado cambiario y aumentará el riesgo de hiperinflación. Descartamos un acuerdo tipo Brasil con el FMI. Hay dos escenarios factibles, un posible acuerdo en cuotas peleándola mes a mes, lo cual genera inestabilidad cambiaria con aumentos del dólar pero menor riesgo de hiperinflación, o bien un acuerdo puente que signifique posponer vencimientos a 2003. Creo que la Argentina no tendrá que pagar. Se inventará alguna ingeniería contable, con un pago mínimo. ALDO ABRAM (director de EXANTE)
Los dichos de (Anne) Krueger (del FMI) son una presión para que el gobierno, legisladores y candidatos actúen con mayor responsabilidad. Teniendo en cuenta que con la irresponsabilidad se tiene un costo, no es gratis. En la medida en que no exista un acuerdo ni refinanciaciones puntuales de vencimientos con el FMI, la irresponsabilidad hace que la decisión pase por declarar el default con los organismos, aislar aun más al país y aumentar la incertidumbre; o despilfarrar las reservas para pagar, aumentando así el riesgo de hiperinflación. Lamentablemente, la actitud de los dirigentes hace que tengamos que elegir entre el menor costo en términos de caos económico. La prioridad es preservar las reservas para sostener el valor de la moneda. RICARDO DELGADO (director de Ecolatina)
Lo que no se debería hacer es pagar los vencimientos con reservas. El último activo público que tiene el país son las reservas. El año pasado se rifaron u$s 15.000 millones, y este año se perdieron otros u$s 5.000 millones. La única forma de sostener esta relativa calma en los mercados financieros, la estabilidad y algo de la incipiente recuperación de la economía se tiraría por la borda si las reservas perforan los u$s 9.000 millones. Sería muy grave que la Argentina debiera salir a pagar usando estas reservas. Una opción sería negociar un puente del FMI para pagar al Banco Mundial y al BID que si el organismo no accediera, estaría jugando a que la Argentina entrara en default. R. LOPEZ MURPHY (candidato a presidente)
El default con organismos internacionales de crédito es inconcebible de pensar. Parece no saberse que tal desastre no se arregla luego con ligereza diciendo: «Bueno, ahora sí pago lo que dejé de cumplir». El retorno a los organismos de un moroso es mucho más caro. Sucedió con países chicos y en definitiva siempre hubo algún país que facilitó 200 o 300 millones de dólares, pero ¿quién le prestaría a la Argentina 10.000 o 15.000 para recomponer su situación si hay default también con organismos?
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