Facsímil del
informe del
JP Morgan
en el que se
establecen
las perspectivas
de
cuanto puede
ocurrir tras
las elecciones
presidenciales
de
octubre.
Cambios, si
los hay,
serían
graduales.
«No es probable que se dé un 'shock de confianza' luego de las elecciones presidenciales.» Así lo sostiene el último informe de JP Morgan sobre la Argentina, en el que se señala que el ajuste fiscal no se daría de manera conjunta, sino a través de un mix de medidas directas e indirectas. Entre las primeras se menciona la moderación del gasto público y un aumento de impuestos, mientras que las segundas, a través de un debilitamiento del peso respecto del dólar y de un crecimiento nominal subestimado en el presupuesto.
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A continuación, los principales puntos del informe:
Los precios baratos (de bonos) con vistas a las elecciones no justifican una oportunidad de compra: en la región se da de manera usual una recuperación en los mercados luego de los comicios que beneficiaron a los inversores en el pasado reciente. Sin embargo, las elecciones presidenciales del 28 de octubre deben ser comparadas con el voto legislativo de 2005, momento en el que la línea divisoria entre el antes y el después no representó un punto de inflexión hacia un encauce de políticas más balanceadas.
Sin la existencia de certezas acerca del control de la inflación, la normalización de la difusión del Indice de Precios al Consumidor es políticamente improbable que ocurra: en contraste con las medidas implementadas en 2006, este año se relajaron los acuerdos de precios y se focalizaron los esfuerzos en la manipulación del IPC.
Debido a que la explosión del gasto público responde no sólo al período preelectoral, sino también a los subsidios otorgados para hacer frente a la escasez de energía, los ajustes en ambos frentes son complementarios.
Una mayor predisposición a debilitar el peso argentino en detrimento de la competitividad y crecimiento (en vez de utilizar los pesos para dominar la inflación) se convierte en un riesgo fundamental.
El poco probable reconocimiento del deterioro de la disyuntiva entre inflación y crecimiento se ubica en el centro del juego de confianza poselectoral. Al menos que esto sea tenido en cuenta, las autoridades podrán reaccionar a la falta de acceso a los mercados mediante la explotación del recurso de las reservas del Banco Central en manifestación de la «flexibilidad» financiera.
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