7 de agosto 2002 - 00:00

Desplazan a funcionario que debía aprobar venta de PeCom

Pérez Companc no tiene quién lo autorice a vender: el secretario de Comercio, Hugo Settembrino, fue desplazado ayer de su cargo por el ministro Roberto Lavagna, quien justamente lo había convocado desde su primer día al frente de la cartera económica para reemplazar a Pablo Challú.

Si bien en el Palacio de Hacienda evitaron confirmar la salida de Settembrino, la misma es un hecho y sería anunciada hoy de manera oficial. Tampoco se adelantó quién será el nuevo secretario del área.

Lo importante de este reemplazo es que, quien ocupe el despacho que hasta ayer era de Settembrino, deberá intervenir en la compra del holding Pérez Companc por Petrobrás
, una de las operaciones más grandes que verá el país en mucho tiempo.

Como es sabido, la venta del mayor grupo privado nacional deberá pasar por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, órgano que depende de la secretaría, y que hasta ayer tenía como presidente a Eduardo Sgüiglia, quien también habría presentado su renuncia en la víspera.

El propio Eduardo Duhalde se encargó de recordarles el sábado pasado a los principales ejecutivos de la petrolera brasileña -que fueron a Olivos acompañados por el embajador de ese país, José Botafogo Gonçalves- que su absorción del grupo que encabeza Gregorio Pérez Companc debía atravesar las horcas caudinas de tres áreas del Estado. Pero es sabido que Defensa de la Competencia emitirá el dictamen clave en esta operación, el que seguramente vinculará a los que deberán expedir Personas Jurídicas (de forma) y Jefatura de Gabinete (una mera rúbrica a lo que indique Comercio).

Además, y según versiones que pudo recoger este diario, Settembrino y Sgüiglia mantuvieron una ríspida relación desde el primer día, que incluso llegó a manifestarse en peleas a los gritos frente a subordinados de ambos.

• Continuidad

Sgüiglia es un técnico proveniente de las filas del Frepaso, quien en tiempos de Fernando de la Rúa fue titular del ORSNA (Organo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos), el encargado de controlar las privatizaciones y el plan de obras de las terminales aéreas de todo el país, adjudicadas a Aeropuertos Argentina 2000.

A pesar de la versión de su renuncia -presentada en disconformidad con la gestión de su jefe-, se dice que Sgüiglia continuaría en el equipo económico a pedido de Lavagna, e incluso una especie habla de la posibilidad de que sea él el sucesor de Settembrino.

El tema más urticante que dejan abierto ambos funcionarios es la pelea de las cerveceras: curiosamente, se trata de la compra por otro grupo brasileño (AmBev/Brahma) de una empresa de capital nacional (Quilmes). La fusión es cuestionada por casi todas las demás empresas del sector del país, en especial la holandesa Heineken y la alemana Isenbeck/Warsteiner.

Settembrino cultivó durante su breve gestión (poco menos de tres meses) un bajísimo perfil que contrastó con sus dos predecesores (Carlos Winograd y Challú); quienes no lo querían en el equipo económico decían que detrás de ese bajo perfil se escondía una supuesta inoperancia. En la única reunión que mantuvo con la prensa en esos tres meses, sistemáticamente se negó a responder preguntas o a proporcionar datos estadísticos del área a su cargo.

Economista proveniente del sector «académico», se dice que
nunca reveló a sus colaboradores en qué universidades había dado clases. También trabajó como «consultor de empresas», según rezaba el «resumé» distribuido al momento de asumir. El ahora ex funcionario había viajado ayer a Mar del Plata, sin que se supiera qué lo llevó a esa ciudad.

Asimismo, su misión con las asociaciones de «defensa del consumidor» tampoco fue muy fluida.

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