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28 de febrero 2003 - 00:00

Después del enojo: Lavagna convocó a los banqueros

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El miércoles, el ministro de Economía levantó intempestivamente el encuentro con las entidades bancarias porque, según él, los estaban presionando y haciendo lobby para que les paguen 2.640 millones de dólares.

Los banqueros negaron haber dado cifras de la deuda, sencillamente porque ignoran cuánto les deben. Saben cuánto le tienen que reclamar al gobierno banco por banco, pero no cuál es el total del sistema. Además, esa cifra cambia diariamente ya que una parte se indexa por el CER y otra, por el CVS, coeficientes que miden el costo de vida y la evolución del salario, respectivamente.

En realidad, lo que se iba a tratar en la reunión del miércoles y que seguramente se hablará el lunes, es de qué manera se va a pagar la deuda que tiene el gobierno con los bancos.

Está claro que el «malhumor» del ministro no fue espontáneo. Obedeció a su estrategia para ganar tiempo y dejar para el próximo gobierno cualquier pago que pueda afectar el endeble andamio financiero que armó hasta mayo. Hasta que surgió el anuncio del fallo de la Corte. «Lavagna miraba el jardín ajeno y no vio como un tren se metió en el suyo», comentó ayer un banquero al conocer que el martes la Corte Suprema de Justicia fallaría a favor de la redolarización de los depósitos. La proximidad del fallo fue lo que precipitó la nueva reunión con los banqueros. Había perdido sentido enfrentarlos por la compensación.

Ahora Lavagna tiene otro problema: deberá ver cómo le pasa al próximo gobierno el pago de poco más de u$s 4.000 millones a ahorristas que están en el «corralón». La diferencia entre una deuda y otra es que el populismo ve bien enojarse públicamente con banqueros y empresarios, pero no con los ahorristas.

Ayer Eduardo Duhalde oficializó lo que pensaban muchos de la estrategia de Lavagna: «La pesificación es un tema que seguramente tendrá que discutir el presidente que elijamos a partir del 25 de mayo», dijo.

«Hay que empezar a discutir este tema, pero nada más que eso», advirtió Duhalde al negar que el gobierno haya aceptado efectuar algún pago a los bancos.

El Presidente reconoció que en estos días «hubo reuniones de comisiones técnicas» entre funcionarios del Ministerio de Economía y representantes de los bancos por el tema, pero se cortaron el miércoles por el enojo de Lavagna.

Fue sorprendente la excusa del ministro para enfrentar a los banqueros: se quejó porque le reclamaron u$s 2.640 millones por compensaciones. Un mes antes, Lavagna firmó en Washington el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional donde asumía que las compensaciones que el gobierno les daría a los bancos llegarán a $ 17 mil millones, que equivalen a 5.200 millones de dólares, el doble de la cifra que lo irritó.

En pesos, el convenio con el FMI discrimina así la deuda con los bancos:

• Pesificación asimétrica : $ 7.800 millones (a febrero).

• Compensación por la indexación asimétrica de los activos: $ 3.800 millones (a mayo).

• Compensación por pérdidas por sentencias judiciales: $ 5.100 millones (a mayo).

En este acuerdo no está cuantificado el costo del fallo de la Corte Suprema. Ni siquiera estaba previsto.

«El ministro sintió que había una presión del sector bancario y financiero y suspendió una reunión», dijo Duhalde al tratar de justificarlo en una entrevista que le hicieron periodistas de canales de televisión en la quinta de Olivos. La frase del Presidente fue tan poco convincente como el enojo de su ministro de Economía.

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