17 de julio 2002 - 00:00

Devolverían ya depósitos hasta $ 10.000 a todos los ahorristas

El gobierno está definiendo un nuevo plan para los ahorristas del «corralito» que contempla la liberación de los fondos para quienes poseen menos de 10.000 pesos en cuenta corriente o caja de ahorro. Beneficia así a 78% de las personas que tienen inmovilizado dinero en esas cuentas. No incluye a los que cuentan con depósitos reprogramados. Las gestiones para su puesta en marcha las está encabezando el titular del Banco Central, Aldo Pignanelli. En Boston, en el marco de un seminario donde se trata la crisis argentina, hoy mantendrá contactos con la N° 2 del FMI, Anne Krueger, y el indio Anoop Singh. Según fuentes del Ministerio de Economía, durante el fin de semana Pignanelli ya había logrado el aval a estas gestiones de Duhalde a través del jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof. El presidente del Banco Central mantiene una estrecha relación con el alemán Horst Köhler, titular del FMI. Esto fue algo que logró Pignanelli en su último encuentro en Basilea, donde lo sorprendió hablando no en inglés sino en alemán (aprendió este idioma cuando se exilió en Alemania tras el golpe del '76). La propuesta de Pignanelli también prevé un nuevo menú con bonos con opciones voluntarias (pero más atractivas) para los depósitos reprogramados de los ahorristas. Se quiere obtener un visto bueno del FMI antes de que llegue al país la comisión de expertos, el lunes. Sugestivamente, está fuera de las negociaciones el ministro Roberto Lavagna.

El Ministerio de Economía tiene bajo estudio la posibilidad de liberar la extracción de hasta $ 10.000 del «corralito». Esto incluye a cada cuenta transaccional que tenga el ahorrista, es decir, cuenta corriente o caja de ahorro, pero no incluiría a los plazos fijos.

Este sería, según destacaron altas fuente del Palacio de Hacienda, el primer paso para eliminar las restricciones que hoy pesan sobre la extracción de efectivo ($ 1.200 mensuales). La medida, de aplicarse, implicaría liberar totalmente del «corralito» a 78% de los ahorristas, ya que sólo 22% tiene más de $ 10.000 a la vista.

Por su parte, el presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, avanzará hoy con el Plan B para encontrarle una solución al «corralito» ante los funcionarios del Fondo Monetario Internacional en Boston. La propuesta tiene dos ejes centrales: la liberación total de las cuentas a la vista y un nuevo menú con bonos de opciones voluntarias (pero más atractivas) para los depósitos reprogramados de los ahorristas.

La intención es explorar esta alternativa, obtener un visto bueno preliminar del FMI y plantearla con todos los detalles a la Comisión de Notables. Los cuatro expertos internacionales llegarán el lunes al país para discutir el programa monetario y la reestructuración bancaria.

Ayer el Ministerio de Economía explicó a través de un comunicado que sería «deseable» la apertura del «corralito», pero aclara que ello sólo será posible «si se cierran los amparos», una decisión que tiene en sus manos la Corte Suprema (ver aparte). Al mismo tiempo, advierte que el compromiso es «evitar todo intento hiperinflacionario que podría resultar de emisión no controlada».

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, se opuso al viaje de Pignanelli a Boston, pero no logró evitarlo. El presidente del BCRA participará en un encuentro en el que se hablará sobre la situación argentina y los motivos del abandono de la convertibilidad. Domingo Cavallo hizo ayer su reaparición pública en este seminario, tras su alejamiento de Economía.

• Sintonía

El titular del BCRA había comunicado la intención de viajar a Boston al jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y también a Lavagna.

Un punto favorable para Pignanelli fue la buena sintonía que tuvo con el director gerente del FMI, Horst Köhler, en su encuentro de la semana pasada en Basilea. El motivo no fue su experiencia técnica, sino su conocimiento del alemán, adquirido durante el exilio obligado en los '70 durante el gobierno militar.

Desde el Banco Central, aseguran que es clave normalizar lo antes posible la situación del sistema financiero. Y sostienen que ello no se conseguirá mientras continúen las restricciones para sacar dinero de cuentas a la vista (hoy en $ 1.200 mensuales).

Claro que el plan que presentará Pignanelli a la número dos del FMI, Anne Krueger, y al director del Hemisferio Occidental, Anoop Singh, tiene un condicionante: un aporte en efectivo del Fondo por u$s 1.200 millones. La cifra representa cerca de la mitad de las reservas utilizadas por el Banco Central en el año para hacer frente a los vencimientos de deuda con los organismos multilaterales. Esa «devolución» de fondos figura también en el programa monetario.

• Comitiva

Pignanelli está acompañado por el economista jefe del Banco Central, Alejandro Henke. Y también cuenta con el apoyo técnico de Mario Blejer, ex titular del Central, y de continuos contactos con la cúpula del Fondo.

Con el aporte del FMI, sería mucho más sencillo liberar las cuentas a la vista y hacer frente a la presión que esos pesos liberados podrían ejercer sobre el dólar. En total, quedan unos $ 25.000 millones, pero sólo unos $ 15.000 millones terminarían saliendo del «corralito». El resto es dinero transaccional.

En cuanto a los depósitos reprogramados, éste es el cuadro de situación y la propuesta del BCRA:

• Con la aceptación cercana a 15% (o incluso un poco más) que tuvo el canje voluntario de bonos propuesto por Economía, los bancos tendrían una pesada carga para hacer frente a los depósitos a partir de enero de 2003. El monto sumaría los $ 20.000 millones ajustados por el CER.

• Esto hace necesario algún tipo de revisión, ya que los bancos no tienen la liquidez suficiente para hacer frente a esa demanda por parte de los depositantes.

• El Central armó un plan que propone un nuevo menú de bonos para los ahorristas. También sería voluntario, pero lo suficientemente atractivo como para atraer a más ahorristas.

• Un esquema posible es que cada banco emita su propio bono en dólares. La entidad pagaría $ 1,40 más CER, y el Estado pondría lo restante para que el ahorrista cobre dólares, lo cual tendría menos costo fiscal que uno título público «puro».

• De esta forma, se iría a un esquema reclamado por los políticos: una participación activa de los bancos en la resolución del «corralito». Además, el menú de elección sería nuevamente voluntario.

• Estos nuevos títulos podrían tener distintas duraciones, según la cartera crediticia de cada banco. Habrá algunos que podrán devolver antes los fondos si está en buena situación de liquidez. La incógnita es qué pasa si el banco cae. Se supone que el Estado también garantizará al menos parte del pago.

• En Economía reconocen que también estudian esquemas alternativos. Pero no admiten un alargamiento de los plazos de pago de los depósitos reprogramados, que arranca en enero de 2003 y vence en setiembre de 2005. «Todo alargamiento de plazos, no voluntario, perjudicaría otra vez al ahorrista y, por ello, no es aceptable.»

• Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas, explicó: «Recién el 29 de julio, cuando comiencen a cotizar los CEDRO (Certificados de Depósitos Reprogramados), daremos a conocer nuestro esquema para darles más opciones a los ahorristas».

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