11 de septiembre 2002 - 00:00

Diálogo en Wall Sreet

Diálogo en Wall Sreet
(¿Podrá pasarle a Wall Street lo mismo que a la Bolsa de Japón, que tocó su nivel más bajo en 20 años? El periodista dialoga sobre este tema con un experto bursátil de Nueva York -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»- que aporta comentarios interesantes. Veamos.)

PERIODISTA: Japón es noticia. En su zozobra, el Nikkei retrocede a las cotizaciones de comienzos de los años '80. Y, curiosamente, Alan Greenspan ha desempolvado el tema de las «burbujas» bursátiles en la reciente reunión de Jackson Hole. Japón nunca se repuso de las consecuencias adversas del estallido de la burbuja de los '80. ¿Podrán los Estados Unidos?

Gordon Gekko:
Tienen una ventaja de la que Japón no pudo sacar partido.

P.: ¿Cuál?

G.G.: Contar con un antecedente a mano. Como para no cometer los mismos errores.

P.: El ejemplo del propio Japón...


G.G.:
Claro.

P.: Si es por eso, no me quedaría muy confiado.


G.G.:
¿Por qué?

P.: Si se hubiera aprendido bien la lección, en primer lugar, se hubiese evitado gestar otra burbuja.


G.G.:
Alan Greenspan dedicó su participación en el cónclave de Jackson Hole, precisamente, a exculpar a la Fed por el error.

P.: ¿Bajo qué argumento?

G.G.: El usual en estos casos. Es muy difícil identificar una burbuja ex ante. Identificarla, con certeza, antes de los hechos. Alguna vez yo le dije que las burbujas son las únicas criaturas a las que se les emite primero el acta de defunción que la partida de nacimiento.

P.: ¿No es difícil también identificar el comienzo de una recesión?Y, sin embargo, la Fed no se inhibe de tomar decisiones por ello...


G.G.:
Es un poco más trabajoso. Y un evento mucho menos usual que una mera recesión. Es más, el año pasado Ed Prescott publicó un «paper» en el que sostiene que la «crisis» del '29 no se debió a ninguna burbuja. P.: ¿No?

G.G.: La Bolsa -aún a sus valores más elevados- estaba subvaluada, dice. Y aporta evidencia que no es tan sencilla de rebatir.

P.: ¡Irving Fisher tenía razón!


G.G.:
Ese, precisamente, es el título del «paper».

P.: Es una reivindicación inesperada después de 70 años de maltrato.


G.G.:
Como ve, aun después de los hechos, hay material para la discusión. En cambio, nadie puede argumentar que lo que ocurrió entre el '29 y el '32 no fue una profunda recesión. Una depresión. Ahí tiene bien marcada la diferencia.

P.:A todos les quedó grabada la advertencia sobre la «exuberancia irracional». O sea que Greenspan tenía sus sospechas sobre una burbuja en ciernes ya en diciembre de 1996.


G.G.:
Siempre dijimos que Greenspan había comprado protección; un «call» (una opción de compra) sobre un eventual escenario de burbuja.

P.: Lógico. Pero no hizo nada para impedirlo.


G.G.:
Greenspan señala que no había mucho que la Fed pudiera hacer. Aun habiendo identificado correctamente a una burbuja, el uso de la política monetaria tiene limitaciones. La Fed subió las tasas 300 puntos base en 1989 y otro tanto en 1994 y los precios de las acciones bajaron. Por un tiempo. Cuando el proceso de suba de tasas cesó, las acciones retomaron el alza. La experiencia de la Fed -en los últimos 15 años- es que un endurecimiento monetario que corrige el precio de las acciones pero no contrae el nivel de actividad económica está usualmente asociado a un posterior incremento de las cotizaciones. Para poner en caja a una burbuja, la política monetaria debería provocar una recesión lisa y llana, que es precisamente lo que la Fed procura evitar.

P.: En otras palabras: con una sola bala, no se les puede dar a dos blancos distintos.


G.G.:
Ese es el argumento. Lo que Greenspan no menciona y todos estos años ha estado en el centro de nuestras discusiones es una situación distinta. ¿Qué pasa cuando los mercados se derrumban y, cada vez, la Fed corre invariablemente en su socorro? Aun cuando la economía real crezca a un ritmo de 6% como luego del colapso ruso en 1998.

P.: Veo adónde apunta...

G.G.: Si los azarosos rescates de las economías emergentes generaban riesgo moral, ¿qué decir de la impecable ingeniería de salvataje que montó la Fed cada vez que hubo zozobra como en octubre de 1987 u octubre de 1998? Si la Bolsa toma a la política monetaria de rehén -si los inversores piensan que una baja generalizada de la Bolsa será obturada con éxito por la Fed ante el temor de que arrastre a la economía toda- ahí tiene la semilla de una burbuja. Sólo precisa un período prolongado de prosperidad para hacerla germinar.

P.: No hay burbuja sin bonanza...


G.G.:
Ni ebullición que perdure con un Camdessus. Usted precisa inculcar la noción de lo infalible. Y la reputación de Greenspan ha sido un ingrediente indisoluble, a mi juicio, en este proceso.

P.: Siempre es mejor prevenir que curar. Si no se pudo prevenir, ¿se puede curar?


G.G.:
La Fed puede mitigar las consecuencias de una burbuja. Ya en 1999 -en una exposición ante el Congreso- Greenspan había definido un rol activo para la Fed en esa eventualidad. La Fed, en ese sentido, ha examinado la crisis del Japón con gran minuciosidad. No de ahora, sino por muchos años.

P.: ¿Y cuál es la conclusión?

G.G.: No la remarcó Greenspan. Pero la encontrará en los trabajos de la Fed. Las políticas de estímulo -monetario y fiscal- deben usarse con rapidez y de manera sustancial. En particular, cuando las tasas de interés sean cercanas a cero y el riesgo de deflación alto, el estímulo debe aplicarse más allá de los límites convencionales asociados a los pronósticos corrientes de actividad e inflación. Si el estímulo resulta excesivo, podrá corregirse luego pero si fuera insuficiente... Ese es el riesgo de replicar la situación de Japón.

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