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12 de agosto 2026 - 00:00

Diálogos de Wall Street: el mercado, tras los récords, pisó el freno a la espera del dato de inflación en EEUU

Wall Street estableció nuevos récords y pisó el freno a la espera de la inflación de julio. Trump prometió un acuerdo con Irán que no llegó todavía. ¿Qué se espera, Gekko? ¿Cuáles son los peligros en el horizonte?

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Godon Gekko anticipa una inflación moderada en EEUU para julio, pero no acallará la disidencia en la Fed sobre el alza de tasas.

Periodista: Después de confirmar la vigencia del mercado bull, y estampar una nueva sucesión de récords, Wall Street frenó su avance. Le interesa conocer la primera lectura de la inflación de julio que se difundirá mañana (por hoy) antes de proseguir con su arremetida.

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Gordon Gekko: No promete ser un examen muy exigente. Se anticipa una cifra moderada. La inflación general: +0,1%. Y la medición sin energía ni alimentos: +0,2%. Y si es así, la inflación núcleo interanual, que en mayo tocó 2,9% y en junio 2,6%, bajará a 2,5%. Indirectamente, les proporcionará una coartada a las vacilaciones de la Fed.

P.: ¿Alcanzará para acallar las voces de los disidentes?

G.G.: No. Las objeciones son más profundas. No se van a remover con un dato puntual. Ayer, uno de los díscolos, Beth Hammack, quien preside la Fed de Cleveland, enfatizó que no cree que el nivel actual de fed funds sea suficiente para devolver la inflación a su meta. Dijo además que no piensa que alcance con un único aumento de un cuarto de punto, que habrá que ensayar una sucesión de subas para tener éxito, y cuanto antes se comience, mejor.

P.: No es la postura de Kevin Warsh ni de la mayoría de los miembros del comité (el FOMC).

G.G.: Pero tampoco es la posición del llanero solitario. Ni existe una mayoría tallada en piedra. Hay tres disidentes declarados. Y, también varias voces que ya avisaron que si la inflación no se morigera pronto, pueden cambiar de opinión y favorecer una suba de tasas.

P.: El nuevo chairman criticó la data dependencia del banco central, pero no hay dudas de que, en una situación así, todo el mundo -incluyendo a los mercados - estará pendiente de lo que diga el informe.

G.G.: Un mal número será difícil de conciliar con la decisión que promovió Warsh en julio. Eso es clarísimo. Un buen número no resuelve el meollo de la discusión, pero le dará letra a Warsh para justificar por qué prefiere mantener la política monetaria sin cambios. A fin de mes, toca el Simposio de Jackson Hole. Es la plataforma ideal para presentar sus ideas, las reformas que promueve y su visión de largo plazo. Así que la información de mañana (por hoy) será una contribución quizás pequeña, pero oportuna.

P.: Si los números de inflación son buenos, servirán también para aceitar la colocación de los bonos del Tesoro – a 10 y 30 años – en la subasta de esta semana.

G.G.: Tal cual. Uno podría argumentar que la Fed de Warsh debe lidiar con cuatro disidentes. Tres presidentes distritales y la curva de rendimientos.

P.: Los bond vigilantes.

G.G.: Sí. Que, nobleza obliga, hace tres años que no están muy conformes con las decisiones de la Fed. En Jackson Hole, el año pasado, Jerome Powell anticipó los recortes de tasa que después ejecutó entre septiembre y diciembre, y la curva no lo acompañó. Y, en el mismo período de 2024, cuando también practicó tres rebajas, la curva lo desafió con una fuerte suba de las tasas largas. Desde entonces, nunca más volvimos al punto de partida. La tasa de diez años rendía 3,60% en septiembre de 2024. Hoy merodea 4,70%. Y en el interín, la tasa de fed funds bajó 175 puntos base.

P.: Esto no es nada personal.

G.G.: Esto es menos personal de lo que parece. Por supuesto, a chairman nuevo, examen nuevo. Que venga con el aval del presidente Trump no es tan grave porque Powell llegó de sorpresa y con el mismo patrocinante.

P.: Y como producto del desplazamiento de su antecesor. En su caso, Janet Yellen.

G.G.: Así es. Pero si llega envuelto de críticas con respecto a lo actuado por sus predecesores desde Ben Bernanke y con la bandera de reformas de fondo es tiempo de que se explique. No le sirve a la Fed ni a Warsh ni a los mercados que la forward guidance la provean el presidente Trump y su asesor, Kevin Hassett. Y que vuelvan a la carga en aras de destituir a la gobernadora Lisa Cook (y Warsh permanezca en silencio), menos todavía.

P.: La Bolsa no pierde el sueño por estos avatares, aunque sean importantes. La prueba está en la seguidilla de récords del S&P 500 y el Dow Jones Industrial de la última semana. ¿O no es así?

G.G.: Yo diría que es así. Los balances son una tromba. Las empresas no se rasgan las vestiduras por la independencia del banco central. Ni por la inflación, las tasas de interés, o los aranceles. No hacen un drama ni de la guerra ni del precio de la energía. Simplemente, ponen las ganancias sobre la mesa. Son más abultadas que lo esperado. Y las compañías señalan su confianza en un futuro todavía mejor. Nos atraviesa una bonanza de la inteligencia artificial (IA) que rompió el molde. Inclinó la cancha. Dio vuelta todo. Y si bien parece a prueba de balas, no lo es. Esto es una carrera de inversión y cada vez involucra más y más endeudamiento. Ayer vimos que Nvidia y un grupo de asset managers de primera línea se unieron en una iniciativa que procura proveer 500 mil millones de dólares extra para financiar la bonanza. Están todos anotados: BlackRock, Apollo, Goldman Sachs, Blackstone, KKR…

P.: Necesitamos ese dinero lo antes posible, dijo Larry Fink, el CEO de BlackRock.

G.G.: El presupuesto de inversión en infraestructura de los hiperescaladores es de 3,5 billones de dólares de acá a 2028, según Morgan Stanley. Y está motorizado por una urgencia apremiante. El mercado bull se abre paso, seguro, pero no es independiente de lo que dictamine la curva de bonos. El presupuesto de la IA rivaliza con los presupuestos públicos. ¿Hay espacio para financiar a todos? ¿A qué tasas? Ya vimos al Tesoro de EEUU interviniendo para sostener el yen en Japón. ¿Hay recursos reales disponibles? Algún jugador va a tener que reducir sus pretensiones. ¿O se dirimirá acaso en una puja que nos va a llevar a una inflación más alta? Y más vale que no escasee la energía. Por eso importa conocer la visión de la Fed de Warsh. Los récords de la Bolsa de la semana pasada vinieron de la mano de la promesa de Trump y Bessent de un acuerdo inminente con Irán.

P.: El acuerdo no está todavía.

G.G.: Lo que está metido en los precios es que no habrá una crisis de la energía. Lo mismo en la posición de no innovar que favorece Warsh. La guerra puede seguir, pero la oferta de energía no puede ocluirse si queremos mantener este ritmo de vértigo. El mercado bull cree que es posible. Si alguien va a patear el tablero, en el corto plazo no va a ser Warsh ni una Fed donde los gobernadores no quieren romper lanzas con el chairman. Por eso importa tanto que no se fastidie la curva de bonos.

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