ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

18 de marzo 2008 - 00:00

Días de huracán, tromba y aguacero

ver más
Hay días en los que sólo se debe abrir el paraguas en los mercados. Y esperar a que pase la tormenta. Ayer fue uno de ellos, en los que, de todas maneras, se estaba preparado en la apertura para recibir un huracán de ventas. La tormenta dejó un saldo de casi 3% de caída en el índice Merval. Al fin y al cabo todo es cuestión de expectativas y hasta hubo quienes pudieron salir felices con ese resultado final.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Pero si se otea más allá del día a día, esa alegría se diluye. Es que nadie en la plaza local está convencido de que se haya visto lo peor. Quedan al descubiertos frases típicas de funcionarios argentinos en plena crisis como las del Tequila o la mayúscula de 2001. Pero ahora en boca del secretario del Tesoro Henry Paulson o del propio George Bush ayer por la mañana. «Haremos todo lo que sea necesario», «el sistema financiero es sólido», «la economía está sólida» son slogans que buscan calmar al inversor. Pero la reacción es la contraria: ¿cuándo uno escucha a funcionarios que nunca hablan de bancos, diciendo que el sistema está sólido no llama a sospecha?

Quien tiene acciones de bancos norteamericanos en este clima tan negativo opta por vender. Y cuando se vende sin importar el precio es cuando hay desplome de cotizaciones como los que se vieron ayer en determinados papeles. Para el ahorrista local no queda más que guarecerse y orar, habida cuenta de la gran cantidad de factores en danza que determinan el rumbo de las cotizaciones. Para los más arriesgados, mirar puntos de ataque como buitres.

La plaza local carece de volumen significativo. Lo único positivo de haber espantado inversores es que el proceso de desplome de mercados no impacta en gran magnitud. Es como intentar medir, llegando a un extremo, de medir repercusión de Wall Street en Corea del Norte...

Se viven momentos en los que lo psicológico pesa más que cualquier análisis sobre balances o estadísticas. Y sujeto a movimientos bruscos de cualquier punto cardinal: ¿y si aparece otro Bear Stearns? O del otro lado, ¿y si Bernanke baja la tasa hoy 125 puntos porcentuales?

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias