Difícil negociación por autos con Brasil
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Para 2002 se establece una relación de 2 a 1, 2,2 a 1 para 2003, 2,3 a 1 para 2004 y 2,4 a 1 para 2005. A partir de 2006 comenzaría a regir el libre mercado.
En cuanto al nivel de componente nacional, estaría definido -según el gobierno argentino- de la siguiente manera: para el período 2002/ '03 se fijaría 20% de partes argentinas y 10% del Mercosur. Para 2004 sería 10% de piezas nacionales y 20% del Mercosur y para 2005 5% de piezas locales y 25% de la región.
Según el pacto vigente entre los dos principales socios del Mercosur, la unión aduanera que agrupa también a Paraguay y Uruguay, el intercambio de autos debe mantenerse en equilibrio, dando un margen -llamado «flex»- de 10,5 por ciento para que las ventas de un país superen las del otro sin aplicar aranceles. Quien excede tal límite debe pagar una sobretasa equivalente a 70 por ciento del arancel aplicado a terceros países, que es de 35 por ciento.
En 2001, producto de la fuerte recesión argentina, el comercio quedó desequilibrado con saldo favorable a las terminales en la Argentina, lo que podría llevar a aplicar esos aranceles a las automotrices, una medida que ambos gobiernos quieren evitar.
Los empresarios argentinos del sector autopartista habían adelantado que se oponían a la reducción de los porcentajes de integración de componentes locales, que según ellos habrían sido negociados a cambio de aumentar los niveles de flexibilización (flex).
El acuerdo automotor bilateral venía demorado en medio de una fuerte retracción del sector tanto en el mercado brasileño como argentino.



