5 de julio 2002 - 00:00

Difícil negociación por autos con Brasil

En medio de una gran disputa, la Argentina y Brasil firmarán hoy una carta de intención (no el acuerdo definitivo) en la que se establecen nuevas condiciones para el comercio automotor bilateral, que incluye elevar los actuales niveles de flexibilización y disminuir los porcentajes de integración de contenidos de las unidades en forma gradual hasta 2006, cuando se establezca el libre comercio del sector.

El anuncio fue hecho por el secretario de Relaciones Económicas de la Cancillería, Martín Redrado. Al mismo tiempo, el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil, Sergio Amaral, aseguraba que «no se firma el acuerdo; faltan definir aspectos técnicos y jurídicos».

De hecho, la idea inicial de firmar hoy el acuerdo definitivo no pudo ser cumplida y se convino este paso previo que demora una vez más la definición de este prolongado conflicto.

• Confusión

Las automotrices y autopartistas argentinos siguieron las negociaciones entre las delegaciones de los dos países dominados por la confusión. Por la tarde, habían recibido de boca del secretario de Industria, Carlos Leone, cómo quedaría el acuerdo, pero las declaraciones de Amaral sacaron a la luz las divergencias aún existentes. Anoche, incluso, se seguía negociando por parte del gobierno argentino para agotar todas las posibilidades de poder llegar a firmar hoy el acuerdo definitivo y no una carta de intención.

Según lo definido hasta ayer, se establecería un cronograma hasta 2006 para flexibilizar el comercio bilateral. El acuerdo comenzaría a regir de manera retroactiva a 2001 con una relación de u$s 1,6 exportado por cada dólar importado y no de 1 a 1 como rige en la actualidad. Esto es importante porque quedarían sin efecto las multas que deberían pagar las empresas por el desequilibrio acumulado en ese año.

Para 2002 se establece una relación de 2 a 1, 2,2 a 1 para 2003, 2,3 a 1 para 2004 y 2,4 a 1 para 2005. A partir de 2006 comenzaría a regir el libre mercado.

En cuanto al nivel de componente nacional, estaría definido -según el gobierno argentino- de la siguiente manera: para el período 2002/ '03 se fijaría 20% de partes argentinas y 10% del Mercosur. Para 2004 sería 10% de piezas nacionales y 20% del Mercosur y para 2005 5% de piezas locales y 25% de la región.

Según el pacto vigente entre los dos principales socios del Mercosur, la unión aduanera que agrupa también a Paraguay y Uruguay, el intercambio de autos debe mantenerse en equilibrio, dando un margen -llamado «flex»- de 10,5 por ciento para que las ventas de un país superen las del otro sin aplicar aranceles. Quien excede tal límite debe pagar una sobretasa equivalente a 70 por ciento del arancel aplicado a terceros países, que es de 35 por ciento.

En 2001, producto de la fuerte recesión argentina, el comercio quedó desequilibrado con saldo favorable a las terminales en la Argentina, lo que podría llevar a aplicar esos aranceles a las automotrices, una medida que ambos gobiernos quieren evitar.

Los empresarios argentinos del sector autopartista habían adelantado que se oponían a la reducción de los porcentajes de integración de componentes locales, que según ellos habrían sido negociados a cambio de aumentar los niveles de flexibilización (flex).

El acuerdo automotor bilateral venía demorado en medio de una fuerte retracción del sector tanto en el mercado brasileño como argentino.

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