Transformar un aumento real de 25% o más en uno que para la opinión pública no supere 20%. Ese será el objetivo de Hugo Moyano para los próximos meses, cuando tenga que comandar, en nombre de una parte del sindicalismo, negociaciones paritarias. De esa forma, la CGT oficial hará aparecer como «prudentes» los aumentos, según se conversó ayer en la reunión con Cristina de Kirchner.
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Para esto, el camionero necesitaría de una ayuda obligatoria: los empresarios argentinos que se sentarán a la mesa de los gremios cercanos al titular de la CGT. Así, en las próximas horas, será citada a varias dependencias oficiales la conducción de la UIA para recibir instrucciones.
La fórmula por la cual se incrementarán los sueldos al menos 25% no es nueva. Simplemente, Moyano enseñará a los gremios que cuando se sienten a la mesa de negociaciones ya tengan preparado el reclamo por el cual habrá al menos 5% de incremento que se sumará como pagos «no remunerativos». Esto es, que deben computarse por fuera del salario nominal y ser tomados como aportes extraordinarios, adelantos de próximos aumentos, premios por productividad (probablemente la frase de moda que tendrán las paritarias de este año), o cualquier otro eufemismo que determine el pago de dinero por fuera del cálculo nominal del salario.
El otro 20% de aumento, dependiendo del sindicato, podría ser pagado en hasta tres veces durante el año, pero dejando siempre abierta la puerta para que a fines de 2008 haya pagos extras según la inflación real medida por el propio Moyano y sus estimaciones particulares, alejadas de los cálculos del INDEC y tomando a los supermercados como norte de los reclamos. Es el mismo mecanismo que operó durante 2007.
Las paritarias serán inauguradas en marzo, cuando dos de los gremios más importantes se sienten a la mesa preparada por el Ministerio de Trabajo que maneja Carlos Tomada para discutir los aumentos de 2008. Se trata de los metalúrgicos de la UOM y los mecánicos de SMATA. En ambos casos, la intención oficial es que den el ejemplo con incrementos « razonables» que no superen el nominal de 20% y el real de 25%. Hasta lo que se sabe, son varias las terminales automotrices (incluyendo una con particular llegada ante la presidente Cristina de Kirchner) que ya están en plena negociación para cerrar un acuerdo antes que termine marzo. En el caso de la UOM, la idea del gobierno es que rápidamente concluyan las discusiones con Techint (Siderca) y varias de las metalúrgicas más importantes del país, bajo los parámetros oficiales.
En paralelo, también comenzará a discutir La Bancaria de Juan José Zanola. En este caso, lo que preocupa al Ejecutivo no es la virulencia con que el sindicalista embista contra los bancos extranjeros, sino la templanza con la que se negocie con varios banqueros cercanos al gobierno y, fundamentalmente, cuando se discuta con la conducción del Banco Nación. Tampoco caería mal en el gobierno una discusión complicada con el Banco Ciudad que ahora maneja Mauricio Macri con Federico Sturzenegger como presidente.
Además, en marzo circularán por Trabajo los gremios textiles y del calzado, que ayer tuvieron en el encuentro entre Cristina de Kirchner y los sindicalistas moyanistas un párrafo aparte para tratar un aumento en la prohibición de las importaciones. Ese mes negociará también el siempre peligroso (para los bolsillos de los propietarios de edificios e inquilinos) sindicato de encargados de edificios SUTERH, que maneja Víctor Santa María.
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