No existió el plano inclinado, ni la falta del vendedor de cantidad, lo conseguido en la primera rueda «consagración» de poderes especiales por un año se diferenció de otros aconteceres, justamente por eso hubo que llevar, y cantidad, como para otorgar un cariz de alza rotunda a esta jornada que -como siempre- es más aconsejable mirar que pontificar. La verdad se irá desplegando con el correr de las fechas, una vez descremada la euforia y los impulsos de lo posterior a noticias trascendentes. El cierre del viernes advertía que sería muy difícil encontrar un resultado distinto al observado, salvo que se «mancara» Cavallo en el Congreso, y no existió sorpresa. El ambiente accionario fue mucho más elocuente y confiado que el otro índice, el riesgo-país, que accedió a un descenso cauteloso para quedar en 932.
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Pero no tanto como pretende la Bolsa que se crea, con su inaudito sistema de seguir mezclando vacas con ovejas. La verdad de ayer no es la que difunden casi todos los medios, 57 millones de pesos, sino cerca de 10 millones de pesos menos (que se fueron a CEDEAR foráneos). Igualmente importante, y la clave de la relación volumen/precios pasa por determinar si semejante tracción, para generar 5% y 6% de alza, resultó buena o extenuante.
No hubo cierre de oferta, se tomaron papeles en cantidad y se dieron generosamente. Que el volumen debe crecer en dirección a precios es ley ortodoxa, la duda es si no fue necesario demasiado esfuerzo para asimilar partidas de oferta. Todo esto, y mucho más, deberá develarse a breve plazo. Observar con calma.
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