A una semana de su anuncio, la propuesta de reestructuración de la deuda pública sigue generando dudas -además de rechazos-entre los analistas y acreedores. Una vez aclarada la confusión del ministro Lavagna acerca de cómo será el ajuste por CER de los bonos Cuasi Par, los interrogantes se posicionan ahora en otros instrumentos que tenían como finalidad volver más «atractiva» la oferta, como la opción de los títulos atados al crecimiento.
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En la propuesta no está aclarado si el potencial pago adicional por un crecimiento efectivo mayor al estimado -3,9% para 2005 y 3% para más adelante-se calcula sobre la variación anual del PBI sin importar la evolución de los años previos, o si se compara con el valor acumulado de expansión del PBI en relación con el proyectado, según señala la consultora MVAMacroeconomía.
Sostiene en su último informe que las diferencias entre ambas maneras de calcular el premio que pagará el bono atado al crecimiento «pueden ser importantes» e impiden, además, realizar una valuación certera de este título, lo que dificulta la decisión de los acreedores sobre participar o no en el canje. En caso de que la economíacrezca en los primeros años más que lo estimado, la alternativa de medir por nivel de PBI será mayor que la de medir por tasas de crecimiento, ya que en esta última opción no se está considerando que los años anteriores fueron buenos; y viceversa si la economía crece por debajo de lo proyectado. Además, el gobierno no aclaró cómo se repartirá el premio entre los distintos acreedores.
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