18 de julio 2002 - 00:00

Duhalde firmó ayer aumento de $ 100 para los privados

Eduardo Duhalde ya comenzó su despedida con un populista aumento de salarios y de la jubilación mínima. Ayer firmó los decretos por los cuales ningún jubilado ni pensionado cobrará menos de 200 pesos mensuales, y los trabajadores privados recibirán 100 pesos adicionales a sus haberes hasta fin de año. En el caso de las jubilaciones, se trata de un subsidio, mientras que para los salarios, de una suma no remunerativa. Un dato grave: los 100 pesos para salarios sufrirán descuentos para PAMI y obra social, para alimentar las cajas sindicales.

Duhalde firmó ayer aumento de $ 100 para los privados
El aumento de $ 100 a los trabajadores de la actividad privada fue oficializado ayer por el gobierno mediante un decreto (el 1.273/02) firmado por Eduardo Duhalde. El Presidente suscribió la norma en su casa de Lomas de Zamora, donde permaneció todo el día de ayer por una indisposición.

Tal como venía adelantándose desde la reunión que mantuvieron empresarios y sindicalistas con la ministra de Trabajo, Graciela Camaño, el incremento alcanza a todos los trabajadores del sector privado «que se encuentren comprendidos en los convenios colectivos de trabajo». La vigencia de esta suma fija, que el decreto define -tal como se había adelantado- de «asignación no remunerativa, de carácter alimentario»- alcanza hasta el próximo 31 de diciembre, y rige a partir del 1 de julio. Por consiguiente, quienes vayan a percibir este aumento deberían hacerlo a fin de mes, con los salarios de julio.

• Dificultades

Las dudas sobre la percepción efectiva del beneficio para muchos de los alcanzados por el mismo surgieron desde el momento en que se comenzó a hablar de otorgarlo. Así, habrá sectores e incluso empresas dentro de esos mismos sectores que podrán pagarlo, y otras que no. Se descuenta, por caso, que muchos comercios chicos y medianos, con ventas colapsadas y cadena de pagos destruida, enfrentarán grandes dificultades para poder cumplir con el decreto.

Sugestivamente, y tal como adelantara este diario, la norma no prevé ninguna sanción para quienes no paguen los 100 pesos, por lo que el aumento podría considerarse casi como voluntario. En fuentes privadas se decía que así se evitarían los inevitables despidos que generaría la imposibilidad de pagar el aumento. «Seguramente cada empleador hablará con su personal, y le explicará si puede o no pagarle. Con la situación como está y niveles catastróficos de desempleo, no será muy difícil para muchos la opción si les dan a elegir entre no cobrar el aumento o quedarse sin trabajo», dijo un dirigente empresario.

También de acuerdo con lo que se había conversado, la norma excluye del beneficio -de manera taxativa- a los trabajadores rurales y al servicio doméstico. Y por omisión a los empleados públicos (se habla de «trabajadores del sector privado»).

Los $ 100 se verán reducidos en forma proporcional si el empleado no hubiera cumplido con
«la jornada legal o la establecida en el convenio»; o sea, si un trabajador hubiera estado suspendido en julio -o lo estuviera de acá a diciembre- el beneficio se reducirá en función de los días no trabajados.

• Descuentos

Sobre los $ 100 se aplicará un descuento de $ 2,70, suma que asciende a $ 5,40 en el caso de los empleadores, que serán destinados al Sistema Nacional de Obras Sociales, una victoria de los «gordos» de la CGT que exigieron una tajada en este reparto para su propia caja. También se integrarán «los porcentajes previstos en la legislación vigente para el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados» (el PAMI).

El aumento de $ 100 es
acumulativo con incrementos que ya hubiera otorgado el empleador. Es decir que si la empresa hubiese dispuesto entre el 1 de enero y el 30 de junio aumentos «por afuera de convenio» superiores o iguales al dispuesto por el decreto de ayer, «dichos incrementos podrán ser compensados hasta su concurrencia con la asignación establecida» en dicho decreto. Pero se aclara que si el aumento otorgado de manera privada hubiera sido «remunerativo» (sufre descuentos, el empleador paga cargas sociales, se utiliza como base para calcular aguinaldos e indemnizaciones) mantendrá dicho carácter.

Es que la asignación dispuesta ayer
«en ningún caso podrá ser tomada como índice o base para la determinación cuantitativa de ningún instituto legal (aguinaldo, indemnización) convencional o contractual», agrega la norma.

De nuevo: en muchas empresas el «aumento» será apenas una ilusión, una mera declamación, una declaración de intenciones por parte del gobierno. En el propio seno de la
Unión Industrial Argentina (UIA) hay disenso sobre si se puede pagar o no (dependiendo del sector al que se escuche). También la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Asociación Empresarial Argentina que encabeza Oscar Vicente ya habían hecho saber que se oponen de plano a la aplicación de incrementos indiscriminados, lo mismo que CAME. Teóricamente, el beneficio debería alcanzar a alrededor de 3,5 millones de empleados, lo que implicaría una erogación mensual para el sector privado de $ 350 millones más los aportes patronales.

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