21 de junio 2004 - 00:00

Duhalde frena su presencia en el Congreso

Eduardo Duhalde decidió postergar por esta semana su anunciada instalación en el Congreso de la Nación en un gesto de exhibición de fuerza que por ahora prefiere morigerar ante la reacción del oficialismo. El pretexto de esa presencia -cuando ha recrudecido la puja de espacios con Néstor Kirchner en el principal distrito del país-era exponer sobre el trajinado proyecto de construcción de un puente entre Buenos Aires y Colonia. El ex presidente tomó nota de la reacción oficialista ante su presencia del lunes pasado -aglutinó un subloque de más de 50 diputados que se dicen kirchneristas-y ordenó postergar la exposición para centrarse esta semana en actividades vinculadas al Mercosur. El jueves, por caso, participará de un discreto seminario en la Cancillería, pero sin hacer desfile de armas ante sus contradictores.

Duhalde frena su presencia en el Congreso
Eduardo Duhalde bajó un tono de la disputa con Néstor Kirchner y tomó este fin de semana la decisión de suspender la visita que había anunciado para pasado mañana al Senado. El ex presidente mostró en las últimas horas la voluntad de evitar cualquier gesto que resulte irritativo para el gobierno.

Después de haber conversado la semana pasada con autoridades del PJ de Diputados que se identifican con él, el caudillo de Lomas de Zamora tenía previsto desembarcar este miércoles en la Cámara alta, en una exhibición de que su poderío pasa, además de la estructura del peronismo de Buenos Aires y su buena sintonía con otros distritos del país, por el Congreso. Allí cuenta con una treintena de diputados que le responden.

En algo más de 48 horas, iba a demostrar su ascendiente sobre la otra ala del Parlamento, con una fotografía junto al vicepresidente Daniel Scioli y varios senadores que terminaron de trabar una sólida relación con Duhalde durante su presidencia, incluido Miguel Angel Pichetto, titular del bloque oficialista. El pretexto de la presencia duhaldista no era otro que promover la construcción del puente Punta Lara-Colonia, desde su silla de secretario general del Mercosur.

Quizá sin querer, el raid senatorial de Duhalde iba a desatar recelos no sólo por la demostración de fuerza. Por un lado, iba a aparecer vinculado con Eduardo Menem, uno de los principales enemigos de los Kirchner, y enemistado con Uruguay y las provincias mesopotámicas.

• Razón

El senador riojano hace años que viene bregando para que avance en la Cámara alta la aprobación del puente. Por lo menos, desde fines de los '90, se recuerda la contumacia de Eduardo Menem para explicar las bondades del proyecto, aún con la participación de especialistas en la materia.

Con el aval de la provincia de Buenos Aires y el empuje de varios de sus colegas,
nunca pudo conseguir que se aprobara la iniciativa en el recinto. Ni siquiera en las sesiones de fin de año, cuando se aprueban leyes al por mayor y sin que, muchas veces, el grueso de los presentes tenga conciencia de todo lo que está votando.

La razón resulta sencilla:
el senador Menem no logró aprobarla por los reparos que levantaron las provincias mesopotámicas que se verían afectadas por la construcción del puente. Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes nunca estuvieron de acuerdo con el tendido de una vía entre la jurisdicción bonaerense y Colonia, porque le restaría valor a los pasos fronterizos que ellos mantienen con Uruguay. Esto tendría su correlato en desventajas económicas, comerciales y políticas.

Es muy probable que
Duhalde haya tomado nota de que insistir ahora con el puente no solamente enardecería al gobierno sino que también lo distanciaría de cualquier alianza eventual con santafesinos y entrerrianos, que no quieren aquella construcción. Esta oposición, además, le pondría al proyecto los mismos obstáculos que impidieron su tratamiento en el Senado desde hace años.

Por si fuera poco,
la iniciativa despierta críticas desde la otra orilla del río de la Plata. En consecuencia, la conexión Punta Lara-Colonia le granjearía a Duhalde la animosidad de uno de los países miembro del Mercosur que él gerencia, vía la secretaría general.

Con todos estos antecedentes, el ex primer mandatario designado por el Congreso levantó de agenda la visita al Senado y prefiere mostrarlo como una actitud conciliadora con
Kirchner, si bien esconde muchas razones más.

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