Se calcula que en comparación con el año pasado, se triplicaron los eventos referidos a la coyuntura económica y aparecieron, especialmente en los últimos días, las consultas y reservas para encuentros o almuerzos con fines políticos. Aunque la rentabilidad que dejan estas reuniones y charlas no representa más de una décima parte de lo que debería ingresar a través de las actividades principales de los sectores beneficiados, nada es para menospreciar en épocas de recesión.
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Al igual que sucedió con los outlets -que generaron una salida para los predios de exposiciones que se encontraban paralizados-, jornadas, seminarios, coloquios y ágapes destinados a promocionar los futuros candidatos o a explicar la realidad económica pasaron a ser una nueva solución.
Los encuentros económicos tienen por objetivo principalmente guiar o enseñar a los participantes qué conviene hacer según el caso con la devaluación y el «corralito». Las charlas no se prolongan más de cuatro horas y asisten entre 100 y 300 personas con un abono promedio de $ 80 y $ 100. También hay cursos que buscan explicar la crisis y ponencias de expertos que además de aconsejar, presentan algún punto de vista.
•Apoyo privado
En este último caso, la cantidad de asistentes es la misma, pero, la entrada es libre, y, en general, tanto universidades como salones de exposición reciben apoyo financiero privado, según explicó Gabriel Salvia, director de Fundación Atlas, quien aseguró: «Triplicamos los seminarios económicos y se cuadriplicaron los interesados».
Sin embargo, los hoteles y las empresas gastronómicas, que trabajan a 40% promedio de su capacidad y que cuentan con muy pocos congresos, ferias y convenciones para lo que resta de 2002, son los que mejor aprovechan los cursos, reuniones y campañas.
«Los eventos que solíamos hacer en los salones están parados. Nos estamos reacomodando al nuevo mercado y sirve cualquier ingreso adicional. Se nota un movimiento empresarial, o de algún viejo político que intenta seducir a 20, 30 o 50 personas. Estas son las nuevas contrataciones de los salones», indicó a este diario Leopoldo Baguette, presidente de la Cámara de Hoteles de la Asociación de Hoteles, Restoranes, Confiterías y Cafés.
Según datos de la revista «Ferias & Congresos», el año pasado se realizó 13,5% menos muestras que en 2000, y casi 20% menos congresos. Para 2002, se pronosticó que se realizaría entre 50% y 70% menos eventos de este tipo. Sobre el total de congresos realizados el año pasado, 1,66% solamente se refirió a lo económico y político. En cambio, en 2002, ese porcentaje subió a 4,75%. Para Juan Carlos Grassi, director de la publicación, «este tipo de seminarios económicos se duplicó y triplicó. Hay universidades que también recaudan con estos eventos. Interesa al público local que necesita entender la realidad económica y al extranjero desde el punto de vista de que la Argentina es un caso único».
Igualmente, no hay reactivación ni crecimiento en lo que a congresos respecta. «No es lo mismo un congreso, que moviliza a todo el comercio, que este tipo de seminarios, que duran unas 2 o 3 horas y en el que exponen 1 o 2 panelistas», aseguró Mariano Castex, vicepresidente de Congresos Internacionales SA.
«Muchas de estas jornadas son organizadas por estudios (jurídicos, contables) o consultoras, tienen bajo costo, necesidad de pocos equipos y muchas veces la finalidad de captar clientes», agregó.
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