16 de julio 2002 - 00:00

EE.UU. les bajó la nota a las aerolíneas locales

Malas noticias para las empresas aéreas argentinas: la FAA (Federal Aviation Administration), órgano de control del tráfico aéreo estadounidense, decidió ayer rebajar la calificación del país a la Categoría 2, lo que en la práctica implica que ninguna aerolínea podrá incrementar sus frecuencias a Estados Unidos desde Buenos Aires; podrán seguir sirviendo las rutas actuales, pero bajo una mucho más estricta supervisión de la FAA. Tampoco podrán abrir nuevas rutas hacia ese destino compañías que no las tengan hasta la fecha.

La medida tomada por la FAA venía casi anunciada desde hace tiempo; de ahí que -por caso- Southern Winds haya alquilado los dos aviones Boeing 767 con los que volará a Miami (y Nueva York en el futuro) a una empresa llamada Air Atlanta. ¿Por qué? Porque sus aviones están matriculados en Islandia, por lo que no están alcanzados por la calificación de la FAA.

El organismo estadounidense tiene dos notas: 1 y 2. Hasta ayer las medidas de seguridad, el sistema de control, la capacitación de los pilotos y la verificación de las aeronaves que vuelan entre la Argentina y Estados Unidos ostentaban la máxima calificación, pero la inminente degradación era casi un secreto a voces en el mercado aéreo internacional.

• Evaluación

The FAA dice que evaluó a la autoridad que rige la aviación civil en el país (la Fuerza Aérea Argentina) y determinó que «no proporciona supervisión sobre la seguridad de sus operadores aéreos en cumplimiento de las normas mínimas internacionales».

Desde hace tiempo la Fuerza Aérea viene diciendo que no puede ejercer esas funciones de control por falta de recursos. De hecho, en el presupuesto nacional 2002 había una partida de $ 200 millones para modernizar los sistemas de supervisión de aeronaves y exámenes a pilotos comerciales, que nunca fueron girados a la fuerza.

Ante la inevitabilidad del «descenso», se pusieron en contacto con el Departamento de Investigaciones del
Massachusetts Institute of Technology (MIT) para que evalúe qué hay que hacer para volver a la Categoría 1. Según trascendió, el dinero para pagar este estudio sería aportado por Aeropuertos Argentina 2000, operadora de las terminales aéreas, una de las principales interesadas en revertir esta nota negativa.

La FAA informó que
«el gobierno argentino ha manifestado su deseo de corregir las cuestiones identificadas en la recalificación; continuaremos en contacto con las autoridades de la aviación civil y revisaremos la situación en forma periódica». El organismo no establece plazos para proceder a esa revisión.

La calificación «2» se aplica si se identifica
una o más de las siguientes deficiencias:

1) El país carece de leyes o reglas que apoyen la certificación y supervisión de sus empresas aéreas en cumplimiento de mínimos estándares internacionales.

2) La autoridad correspondiente carece de conocimientos técnicos, recursos y organización para dar licencias o supervisar las operaciones de las aerolíneas.

3) Esa autoridad no cuenta con el persona adecuadamente capacitado o calificado.

4) No proporciona guías para sus inspectores a fin de forzar el cumplimiento de los estándares mínimos internacionales.

5) Ese organismo no cuenta con la documentación y certificaciones suficientes o adecuadas para probar una constante supervisión de las operaciones aéreas.

El comunicado de la FAA indica que
«la República Argentina no cumple con los estándares internacionales de seguridad establecidos por la International Civil Aviation Organization (ICAO), por lo que se le ha otorgado la calificación de Categoría 2».

Desde ya, además de tener un efecto directo sobre las compañías aéreas locales, la medida tendrá un altísimo costo sobre el ya maltrecho atractivo turístico de la Argentina en los potenciales visitantes que llegarían al país desde el Hemisferio Norte. El gobierno, el sector hotelero y las propias aerolíneas se habían esperanzado con el hecho de que la devaluación del peso atraería más turistas de buenos recursos, provenientes de Estados Unidos, Canadá y Europa. La realidad es que hasta ahora sólo llegan turistas de países limítrofes, por el fin de semana y para hacer «shopping». Prueba de esto es que los hoteles de dos y tres estrellas sólo presentan niveles de ocupación razonables entre la noche del viernes y la del sábado, y los cinco estrellas registran promedios de ocupación lindantes con lo catastrófico. Tal como adelantara este diario el viernes pasado, los hoteles de lujo argentinos registran un porcentaje de cuartos ocupados inferior a 39%, contra el «pésimo» 50% que tenían a esta altura del año pasado. Desde ya, la recalificación de la aviación civil argentina es un flaco favor para revitalizar el ingreso de visitantes desde los países de economías más fuertes.

• Adhesión

Desde ya, ningún viajero -por placer o por negocios- reparará en la aclaración de la FAA, cuando dice que «la evaluación no indica si determinadas aerolíneas son seguras o no, sino que determina si las autoridades que velan por le mercado aéreo cumplen o no con las normas de seguridad de la ICAO, y no con las de la FAA». Y recuerda que las aerolíneas de los países que vuelan a Estados Unidos deben adherir a los estándares de seguridad de la ICAO, la agencia técnica de las Naciones Unidas que establece esos estándares y recomienda las prácticas para la operación y mantenimiento de las aeronaves comerciales.

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