EE.UU. les bajó la nota a las aerolíneas locales
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Ante la inevitabilidad del «descenso», se pusieron en contacto con el Departamento de Investigaciones del Massachusetts Institute of Technology (MIT) para que evalúe qué hay que hacer para volver a la Categoría 1. Según trascendió, el dinero para pagar este estudio sería aportado por Aeropuertos Argentina 2000, operadora de las terminales aéreas, una de las principales interesadas en revertir esta nota negativa.
La FAA informó que «el gobierno argentino ha manifestado su deseo de corregir las cuestiones identificadas en la recalificación; continuaremos en contacto con las autoridades de la aviación civil y revisaremos la situación en forma periódica». El organismo no establece plazos para proceder a esa revisión.
La calificación «2» se aplica si se identifica una o más de las siguientes deficiencias:
1) El país carece de leyes o reglas que apoyen la certificación y supervisión de sus empresas aéreas en cumplimiento de mínimos estándares internacionales.
2) La autoridad correspondiente carece de conocimientos técnicos, recursos y organización para dar licencias o supervisar las operaciones de las aerolíneas.
3) Esa autoridad no cuenta con el persona adecuadamente capacitado o calificado.
4) No proporciona guías para sus inspectores a fin de forzar el cumplimiento de los estándares mínimos internacionales.
5) Ese organismo no cuenta con la documentación y certificaciones suficientes o adecuadas para probar una constante supervisión de las operaciones aéreas.
El comunicado de la FAA indica que «la República Argentina no cumple con los estándares internacionales de seguridad establecidos por la International Civil Aviation Organization (ICAO), por lo que se le ha otorgado la calificación de Categoría 2».
Desde ya, además de tener un efecto directo sobre las compañías aéreas locales, la medida tendrá un altísimo costo sobre el ya maltrecho atractivo turístico de la Argentina en los potenciales visitantes que llegarían al país desde el Hemisferio Norte. El gobierno, el sector hotelero y las propias aerolíneas se habían esperanzado con el hecho de que la devaluación del peso atraería más turistas de buenos recursos, provenientes de Estados Unidos, Canadá y Europa. La realidad es que hasta ahora sólo llegan turistas de países limítrofes, por el fin de semana y para hacer «shopping». Prueba de esto es que los hoteles de dos y tres estrellas sólo presentan niveles de ocupación razonables entre la noche del viernes y la del sábado, y los cinco estrellas registran promedios de ocupación lindantes con lo catastrófico. Tal como adelantara este diario el viernes pasado, los hoteles de lujo argentinos registran un porcentaje de cuartos ocupados inferior a 39%, contra el «pésimo» 50% que tenían a esta altura del año pasado. Desde ya, la recalificación de la aviación civil argentina es un flaco favor para revitalizar el ingreso de visitantes desde los países de economías más fuertes.
• Adhesión
Desde ya, ningún viajero -por placer o por negocios- reparará en la aclaración de la FAA, cuando dice que «la evaluación no indica si determinadas aerolíneas son seguras o no, sino que determina si las autoridades que velan por le mercado aéreo cumplen o no con las normas de seguridad de la ICAO, y no con las de la FAA». Y recuerda que las aerolíneas de los países que vuelan a Estados Unidos deben adherir a los estándares de seguridad de la ICAO, la agencia técnica de las Naciones Unidas que establece esos estándares y recomienda las prácticas para la operación y mantenimiento de las aeronaves comerciales.



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