24 de junio 2005 - 00:00

EE.UU. puso plazo a China para que deje apreciar su moneda

Alan Greenspan y el secretario del Tesoro, John Snow, durante la audiencia de la comunicación de Finanzas del Senado de EE.UU., donde se trató el caso chino.
Alan Greenspan y el secretario del Tesoro, John Snow, durante la audiencia de la comunicación de Finanzas del Senado de EE.UU., donde se trató el caso chino.
Washington - Estados Unidos designará a China como manipulador cambiario, en un paso previo a la imposición de sanciones comerciales, si el gigante asiático no flexibiliza para octubre su tipo de cambio fijo, dijo ayer el secretario del Tesoro norteamericano, John Snow. «Pienso que ellos van a reformar. Si no lo hacen, entonces cuando hagamos el informe la próxima vez, si las condiciones siguen siendo las mismas, pienso que no nos quedarían otras opciones que la designación de manipulador cambiario», dijo Snow en la Comisión de Finanzas del Senado.

El Tesoro emitirá su próximo informe cambiario en octubre. La eventual designación de China como manipulador cambiario es un paso dentro del proceso que podría terminar con la adopción de sanciones comerciales.

De todas maneras Snow, junto al presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, pidieron ayer al Congreso, ante la gran cantidad de proyectos de ley existentes, que no se deje llevar por tentaciones proteccionistas.


En la audiencia del Comité de Finanzas del Senado, Snow y Greenspan dijeron que las tarifas y cuotas sobre las importaciones desde China no salvarán más empleos en EE.UU., y aseguraron que, eventualmente, China dejará que su moneda, el yuan, fluctúe libremente.

Pero el senador republicano Lindsey Graham, quien respalda la imposición de fuertes aranceles a las importaciones chinas, replicó: «Basta de ruido de sables, queremos resultados». Durante más de dos años, el gobierno del presidente George W. Bush ha presionado al de China para que abandone la cotización fija del yuan frente al dólar estadounidense.

Los empresarios y sindicatos estadounidenses afirman que esa cotización artificial abarata deslealmente los productos chinos. Entre enero y abril, Estados Unidos acumuló un déficit comercial de 56.600 millones de dólares con China.

En todo 2004, cuando el déficit norteamericano total en cuenta corriente, es decir el de bienes y servicios, alcanzó la cifra sin precedentes de u$s 617.600 millones, China logró un superávit comercial de u$s 161.978 millones con EE.UU.

• Contribución

China es, después de Japón, el segundo comprador mundial de bonos del Tesoro -con 122.000 millones de dólares- de manera que ese país contribuye a sostener el dólar y a sufragar el apetito insaciable de los consumidores de Estados Unidos por productos importados. Para más alarma de los estadounidenses, los inversores chinos han intensificado su ritmo de adquisiciones de empresas y, según la revista «Fortune», a final de año podrían ser dueños de unas dos docenas de las mayores 500 compañías de este país.

Los congresistas republicanos Richard Pombo y Duncan Hunter, ambos de California, pidieron al gobierno un estudio sobre esa oferta para ver qué riesgos puede suponer para la seguridad de EE.UU.

Greenspan alertó a los senadores sobre «un retroceso hacia el proteccionismo», y agregó que hay pocas razones para creer que un fortalecimiento de la divisa china mejorarála competitividad de los productos de EE.UU. frente a los chinos. Aun así, reconoció que una cotización más flexible de la moneda china ayudará a que ese país alcance la estabilidad económica y contribuya al crecimiento económico mundial.


Por su parte, Snow dijo que recurrir a «políticas comerciales aislacionistas será ineficaz, causará trastornos a los mercados y dañará el papel» de EE.UU. como promotor del comercio libre.

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