El Tesoro norteamericano ayer solicitó a los organismos internacionales que den tiempo al gobierno de Néstor Kirchner para que complete las reformas estructurales necesarias en la Argentina. Lo hizo a través de declaraciones en Washington de Heidi Cruz, directora para América latina y asesora directa de John Taylor, el N° 2 del Tesoro de los Estados Unidos. Estas afirmaciones son clave ya que coinciden con la intención del ministro Roberto Lavagna de repetir un nuevo miniacuerdo con el FMI a partir de agosto. Pero esto no significa que las reformas que pide el Fondo pasen al olvido. Ayer, la funcionaria norteamericana destacó la necesidad «imperativa» de que la Argentina ponga en marcha la reforma del sistema bancario, una nueva coparticipación, la renegociación de la deuda y la suba de tarifas. Es relevante la postura de Estados Unidos porque eliminaría un serio obstáculo que tendrían las autoridades por delante, como es la tensa negociación con el Fondo. Igual en el eventual «minacuerdo II» el Fondo exigiría elevar el superávit primario a 4%-4,5% del PBI, cercano al que tiene Brasil.
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