EE.UU.: ruegan automotrices por rescate ante el Senado
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Los CEO de
Ford, Alan
Mulally; de
Chrysler,
Robert
Nardelli; y de
General
Motors,
Richard
Wagoner,
testificaron
ayer ante el
Senado, para
explicar la
situación por
la que
atraviesa el
sector y pedir
ayuda.
Por su parte, el presidente de Ford advirtió que «la quiebra de uno de nuestros competidores tendría un efecto devastador sobre el conjunto de los constructores, manufactura de equipos y concesionarios».
«Nuestra industria es muy interdependiente, en particular para nuestros proveedores (...) si uno de los constructores nacionales quiebra, los efectos sobre la producción de Ford se haríansentir en los días siguientes, si no en las horas siguientes», apuntó.
Wagoner, de GM, afirmó que los problemas de su empresa no obedecen a un modeloerróneo, como habían señalado legisladores, sino a la «crisis financiera global, que restringió severamente el crédito y redujo las ventas al menor nivel per cápita desde la II Guerra Mundial».
Los parlamentarios parecen ser difíciles de convencer.
El presidente del Comité, el demócrata Chris Dodd, había advertido que no conoce «un solo republicano dispuesto a apoyar» un rescate de los constructores de automotores.
La administración del presidente George W. Bush declaró ayer, a través de su secretario del Tesoro, Henry Paulson, que el plan de rescate del sistema financiero de u$s 700.000 millones «no es la panacea para todas nuestras dificultades económicas» y no fue «concebido para ser un plan de reactivación».
La industria ha sido afectada por el disparo de los precios de los combustibles, la crisis crediticia y la desaceleración económica. En los últimos 12 meses, los títulos de Ford han perdido más de 80% y los de GM han caído 90%.
El proyecto de ayuda a la industria automotriz favorecido por los demócratas, que busca utilizar parte de los u$s 700.000 millones, encuentra una fuerte oposición entre los republicanos.




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