19 de noviembre 2008 - 00:00

EE.UU.: ruegan automotrices por rescate ante el Senado

Los CEO deFord, AlanMulally; deChrysler,RobertNardelli; y deGeneralMotors,RichardWagoner,testificaronayer ante elSenado, paraexplicar lasituación porla queatraviesa elsector y pedirayuda.
Los CEO de Ford, Alan Mulally; de Chrysler, Robert Nardelli; y de General Motors, Richard Wagoner, testificaron ayer ante el Senado, para explicar la situación por la que atraviesa el sector y pedir ayuda.
Washington (AFP) - Los presidentes ejecutivos de los tres «grandes de Detroit» trataron ayer de convencer a los congresistas estadounidenses de duplicar la ayuda a la industria automotriz, luego de la aprobación de una partida de u$s 25.000 millones en setiembre, que no fue distribuida.

Alan Mullaly (Ford), Robert Nardelli (Chrysler) y Richard Wagoner (General Motors) comparecieron ayer ante el Comité Bancario del Senado argumentando que necesitan u$s 25.000 millones más para evitar la quiebra.

Insistieron en la interdependencia de las empresas automotrices y los proveedores para tratar de convencer a los legisladores.

«Si no hay un apoyo financiero inmediato, la liquidez de Chrysler podría caer por debajo del nivel requerido para poder asegurar nuestras actividades normales», indicó Nardelli, en su declaración ante el Senado.

  • Empleos en peligro

  • Esto pondría en peligro cerca de 56.000 empleos directos de Chrysler, u$s 20.000 millones en cobertura médica asegurada por el grupo y u$s 35.000 millones que dejarían de ganar anualmente con los proveedores, indicó.

    Por su parte, el presidente de Ford advirtió que «la quiebra de uno de nuestros competidores tendría un efecto devastador sobre el conjunto de los constructores, manufactura de equipos y concesionarios».

    «Nuestra industria es muy interdependiente, en particular para nuestros proveedores (...) si uno de los constructores nacionales quiebra, los efectos sobre la producción de Ford se haríansentir en los días siguientes, si no en las horas siguientes», apuntó.

    Wagoner, de GM, afirmó que los problemas de su empresa no obedecen a un modeloerróneo, como habían señalado legisladores, sino a la «crisis financiera global, que restringió severamente el crédito y redujo las ventas al menor nivel per cápita desde la II Guerra Mundial».


    Los parlamentarios parecen ser difíciles de convencer.

    El presidente del Comité, el demócrata Chris Dodd, había advertido que no conoce «un solo republicano dispuesto a apoyar» un rescate de los constructores de automotores.

    La administración del presidente George W. Bush declaró ayer, a través de su secretario del Tesoro, Henry Paulson, que el plan de rescate del sistema financiero de u$s 700.000 millones «no es la panacea para todas nuestras dificultades económicas» y no fue «concebido para ser un plan de reactivación».

  • Oposición

    La industria ha sido afectada por el disparo de los precios de los combustibles, la crisis crediticia y la desaceleración económica. En los últimos 12 meses, los títulos de Ford han perdido más de 80% y los de GM han caído 90%.

    El proyecto de ayuda a la industria automotriz favorecido por los demócratas, que busca utilizar parte de los u$s 700.000 millones, encuentra una fuerte oposición entre los republicanos.
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