La autoridad monetaria había hecho inicialmente una emisión de 750 millones de dólares, pero la fuerte demanda la llevó a elevarla a 1.000 millones.
El Banco Central encargó a JP Morgan y Citigroup que se hagan cargo de la colocación. Desde el viernes, muchos inversores habían especulado con que el Banco Central aprovecharía un ambiente atractivo para el mercado de las naciones emergentes para vender un nuevo bono, en lugar de realizar un canje para deshacerse de viejos bonos Brady, que recuerdan cesaciones de pago. Por supuesto, también influyó en la decisión la fuerte reducción que ha registrado en los últimos meses el riesgo-Brasil.